viernes, 25 de octubre de 2019

LOS MONTES: VACACIONES DE LOS PIRÓMANOS Y LA SUERTE

En una lectura del año forestal, las lloviznas de estos días nos permiten comentar los principales acontecimientos. Y la noticia es sin lugar a duda, que no hemos tenido fuego. Enhorabuena para los responsables de medioambiente, y en particular a los vecinos del interior de las islas no quemadas, ya que Gran Canaria ha tenido menos suerte.

Leamos algunos datos. Tenemos en Tenerife más de 50.000 Has forestales, es decir, de las algo más de 200.000 Has de superficie total de la isla, tenemos próximo al 25% cubiertas de árboles, con una superficie amplia que antaño tuvo cultivos o fue zona de pastos, hoy ocupada por monte y por maleza (combustible para el fuego). No olvidemos, que la superficie cultivada no alcanza las 18.000 Has. Cuando “éramos pobres” se labraban más de 60.000 Has y los montes estaban barridos como el patio de la casa.

Sean estas líneas de homenaje a D. Francisco Delgado Acosta, que nos ha dejado estos días, -el más sentido pésame a su familia-. Hombre comprometido con el monte, gran conocedor de la tierra, en algún momento fue a buscar pinocha a El Hierro, con un motovelero en los años 60, ya que en Tenerife no había un barranco que barrer. Los empaquetados de plátanos demandaban pinocha y no había donde conseguir una paca.

Francisco implicó también a la familia en el trabajo forestal, siendo hoy de las pocas empresas que limpia nuestros montes. No olvidemos que hoy tenemos menos de 100 trabajadores dedicados a la retirada de pinocha en Tenerife, mientras que en la época de Francisco teníamos miles de campesinos que abonaban los campos con pinocha, pero, sobre todo, hacían estiércol, con una importante cabaña ganadera, en pocas palabras, había un equilibrio monte-campesinos. La agricultura y la ganadería eran parte del medioambiente. Ahora nos hemos quedado con unas pírricas brigadas forestales para gestionar el monte y todas las actividades en los espacios protegidos.

Las cuatro gotas que han caído (20 litros/ m2) nos permiten escribir estas líneas de homenaje a D. Francisco, y a Heriberto Padrón (Bertín), este último afortunadamente con nosotros, a quienes decían, en los mentideros del Cabildo, la famosa frase “trabajas más que el chófer de Wladimiro”. Eran otros tiempos, en los que teníamos muchas horas en el campo, cuidando las relaciones con los campesinos. Creemos que tenemos que hacer un esfuerzo por acercar el campo, la economía y cultura agraria, a las personas, tanto por razones de ocio como económicas. El monte no lo podemos gestionar tras la pantalla de un ordenador, o detrás de la ventanilla del Land Rover. Ahora, empaquetamos leyes y órdenes que prohíben y limitan los usos de antaño, y nos parecen pocas, y comenzamos con la “Ley de cambio Climático”.

Tenemos en la administración una rica burocracia con muchos “títulos” y poca experiencia y conocimiento del medio. Hagan lo posible por dedicar más tiempo al campo, al conocimiento del terreno, a la sabiduría acumulada en los campesinos que habitan en cada barranco, cada montaña, que han aprendido con sus abuelos, el viento y el fuego, los comportamientos de la vegetación y del fuego con tiempo sur, con los alisios en Masca, en la Montaña de los Guzmanes, en el barranco de Tamadaya, Chifira, Tágara, Chavao, etc. El fuego y el tojo, el fuego y los brezos, el fuego en monte de hoja, etc.

Los plátanos y los pinos.

La retirada de pinocha en nuestros montes, está relacionada mayoritariamente con el abonado de la platanera. Es importante que establezcamos actividades agrarias que contribuyan a la retirada de combustible, al igual que otras actividades relacionadas con la madera, la leña, el carbón, etc., pero también trabajos de selvicultura, entresacas, corte de monte verde para usos agroganaderos. En una palabra, el monte y el medioambiente como actividad complementaria. La selvicultura no puede ser algo separado de la sociedad y la vida. No olvidemos que los 40 frigos que enviamos cada día de plátanos a la península, alivian los costes de la cesta de la compra, porque vuelven cargados de alimentos.

Sean estas líneas para una lectura reflexiva sobre lo que hemos hecho bien, pero también de lectura crítica que nos haga ver que si la cosecha ha sido buena, en parte es por los puntos que nos ha dado la suerte, sin olvidar que apenas hemos tenido tiempo sur, que el verano, aunque ha sido seco ha tenido muchos días de alisio, es decir, en pocos momentos hemos superado los 30 Cº de temperatura, los vientos más de 30 Km/ h., y una humedad inferior al 30%, y por supuesto, los pirómanos han estado de “vacaciones”.

Creemos que hemos de poner más recursos en la gestión de la superficie forestal, sin olvidar que tenemos que cuidar y mejorar las relaciones entre la Administración y los vecinos, pero también implicarlos en la limpieza de las zonas pobladas, haciendo prevención con una buena actitud, con mayor implicación de la población rural y el Medioambiente, siendo las empresas quienes demanden pinocha para los cultivos de plátanos, y que contribuyan a la limpieza de los montes. Es algo básico la incorporación de más agricultores y ganaderos para cuidar los montes.

La miseria no debe ser el mejor aliado para luchar contra el fuego, como ocurría en los años de D. Francisco, ahora nos toca poner más recurso materiales y humanos para cuidar los montes. Más prevención, menos teorías y papeles, nos sobran leyes y faltan recursos a lo largo de todo el año y en todas las islas, como vimos este verano en Gran Canaria y vemos cada poco en California (veamos lo que ocurre estos días en el norte del estado norteamericano).

Nos tememos que la “Ley del Cambio Climático” es una moda que nos alejará más si cabe de la gestión eficiente del monte y la agricultura, en una sociedad que suma, que asocia trabajo, agricultura, medioambiente y no “miedo ambiente”, con más leyes y menos campesinos.

Animemos y valoremos social y económicamente a los que trabajan. No hagamos más papeles para gestionar un territorio plagado de leyes inaplicables, más trabajo y menos alegatos.

sábado, 19 de octubre de 2019

FLORENCIO EL CUBANO Y CANARIAS VACIADA (y II)

Capítulo aparte de Florencio, fue la represión franquista, con numerosos represaliados escondidos en la comarca, y nos dice que “los chivatos nunca mueren”. Siempre fue un hombre comprometido con la cultura política antifranquista, ahí nos encontramos.

Florencio y Delfina, sembraron compromiso con la tierra y con los surcos, con una cultura de ayer y de mañana.

No hemos de ir a Las Hurdes y a los Monegros en la búsqueda de la España vacía. Aquí tenemos la Canarias vaciada, ya que los pueblos tienen las casas habitadas, pero no tienen campesinos, no tienen la savia que hace surcos, cultiva, desbroza fincas y barrancos, pastores que retiran pastos que ahora son combustibles para el fuego. Hemos vaciado las cabezas.

Por Canarias vaciada, nos referimos a la cultura de los urbanitas, que rompen con los usos tradicionales (labrar, cultivar, pastoreo, gañanías, etc.). Tierras de cultivo cubiertas de maleza, que rodea las viviendas en muchos casos, y que están en la misma condición tanto en agosto como en abril, lo cual hace que las brigadas forestales dediquen más tiempo al cuidado de las zonas pobladas, que a la selvicultura de nuestros montes. Eso mismo ocurrió este verano en Gran Canaria, donde se debió detraer muchos recursos anti-incendio hacia el salvamento de las viviendas y las personas. Por ello nos referimos a la Canarias vaciada, aunque de hecho los pueblos tienen habitantes. Faltan conocimientos y, en consecuencia, compromiso con el mundo rural; no queremos actividades agroganaderas en los pueblos.

Cualquier cambio en el mundo rural requiere contar con la cultura del lugar, y no con las pretensiones urbanitas, que son las que se imponen en estos momentos, con “alergia al sacho”, el esfuerzo se reserva para el gimnasio.

La Canarias vaciada es peor que la Canarias vacía, ya que el territorio lo puedes transformar en poco tiempo, aplicando máquinas cuando el medio lo permita, o importando campesinos. El territorio vaciado tiene personas con pretensiones y necesidades, pero no tiene aptitudes para el campo, conocimientos, voluntad de trabajo, dificultando las actividades agrarias, ya que en muchos casos actúan como adversarios de mejoras en el mundo rural, en ganadería o en mejores de cultivos, etc.

La cultura que dice que el campo es cosa del pasado, que el “sacho con pilas” no les disgusta, que el fuego lo apagan las máquinas, en la que el fútbol y los rallys son actividades con muchos seguidores. Valga como ejemplo, en esa cultura, los conocimientos y la preocupación por los frutales, -que con pocas horas de trabajo mantienen producción durante todo el año-, están fuera de sus ideales de futuro, están ahogados por la maleza. En Agache, en Guía de Isora o en Barlovento, hacen fiesta con santoral campesino, pero el campo no lo ven, ni hablan de él, porque están ordeñando el whatsapp. Mientras tanto, encontramos en El Escobonal bancales cubiertos de vinagreras, tabaibas, escobones, y cientos de parados, importando hasta las papas.

No obstante, es de destacar un cambio en ciertas prácticas, ya que en la anterior legislatura se crearon eco-comedores escolares con productos locales. Desde aquí mi enhorabuena al colectivo que “contamina” a nuestros niños y niñas con productos sanos de la tierra. Es importante esta gran labor que están consiguiendo, entre colegios, profesionales de la agricultura ecológica, y personal de las administraciones, ya que es una buena práctica que puede ser tomada como ejemplo para que las generaciones futuras conozcan la importancia de consumir producto local, redundando en una sociedad mejor, y con una mejor redistribución de la riqueza.

Y, muchas gracias Florencio, desde los que quedamos aquí, por una lectura tan rica de Agache, esperando que sea una siembra para el mañana.

Lamentamos la pérdida del amigo maestro de la tierra, y el más sentido pésame a la familia. Hagamos un homenaje junto al pino de Cha Dionisia en el Lomo de Cho Blas, pinos con nombre y apellidos. Hoy tenemos una familia amplia, que me contaminó con la repoblación en Fasnia y Arico, gracias, gracias…

sábado, 12 de octubre de 2019

FLORENCIO EL CUBANO Y CANARIAS VACIADA (I)

En los últimos años, se han hecho mapas, novelas y relatos sobre la España vaciada. En algunos casos se compara con Laponia o con Siberia, pero claro, ante la Siberia Ibérica. Parece que en Canarias “no pasa nada”, ¿Es que aquí no hay éxodo rural?. Por supuesto, el vacío del que hablan, sólo representa en Canarias, algo menos de una docena de municipios: Tejeda, Artenara, Buenavista, Vallehermoso, Barlovento, Tazacorte, como casos excepcionales. El resto, gana población, “todos muy felices”. Pueblos fértiles despoblados, localidades en Canarias en vías de desaparición, campo sin relevo generacional, pueblos en los que los nacimientos significan entre un 20% y 30% de las defunciones, como es el caso de Barlovento, Los Sauces, Vallehermoso, etc.

Veamos Agache, en Tenerife:

Amplia comarca entre el Barranco de Herques (o Erques) y la ladera de Güimar.

Florencio el cubano, nos hace un relato rico de la zona en los últimos 85 años, hace poco presenté su libro, “Memoria del Escobonal y Fasnia”, sobre sus vivencias en dicha comarca, y nos describe como quedan menos de 6 agricultores, el resto es un pueblo dormitorio, como tantos otros de Canarias. Pueblos en los que se ha impuesto una cultura urbana, con alimentos del exterior con costumbres de ciudad, donde abundan los perros y gatos pero no se ve ningún gallo, ni cabras, ni cochinos. En una palabra, dominio de la cultura urbanita, donde para construir un gallinero o levantar una pared supone multitud de obligaciones, pedir licencia municipal, cumplir con la ley de bienestar animal, o si tienes unas pocas cabras para la fabricación del queso, o necesitas nuevas instalaciones para la decantación de purines, debes hacer una inversión en una infraestructura como si se tratara de una planta de Nestlé o Pascual.

Florencio nos hace un relato rico en vivencias, a lo largo de 85 años, ya que tiene un baúl con amplia historia, desde el billete de barco que lo trajo desde Cuba en 1933, a su amplia carrera profesional, ya que ha trabajado de cabrero, arriero, peón, cabuquero en las galerías 20 años, hizo de contratista en el Canal de Morro Negro, agricultor por cuenta propia, de tomates, papas y viña sobre todo. Vuelta a Canarias ante la crisis del 29, con el billete pagado por sus familiares de Tenerife, la crisis en ese momento en Cuba (como la de ahora en Venezuela) hace que no haya billete de vuelta. Encuentra en Agache una comarca rica, dados los alumbramientos de agua de los años 30.

Florencio nos describe un periodo serio de represión franquista, hambre, fielato, estraperlo, y también algo más alegre, la música, el punto cubano, y la vida social de un pueblo con buenas relaciones, en una comarca más solidaria y menos egoísta, con un gran peso comunitario, ya como ejemplo de esto encontramos la creación de la cooperativa de Fasnia, la búsqueda de agua requería un gran peso como comunidad, la exportación de tomates y papas al exterior creó buenos lazos, cultura del trabajo, el esfuerzo, pero también de la fiesta, del punto cubano.

El fielato y la miseria

Dos fielatos había en los bordes de la comarca, a lo largo de la Carretera del Sur, uno en el barranco de Herques, en el límite con Fasnia, y otro en la ladera del Güimar, dentro del propio municipio de Güimar. Ambos fielatos dominaban más del 50% del territorio de Güimar, y aquí se filtraba todo, aceite, alpargatas, azúcar. Los fielateros tenían mucho poder. Sólo se traía de fuera algo de trigo, ropa y poco más, el resto había que producirlo aquí.

La comarca era un vergel, tanto de paisaje, como de centro productor de alimentos. Lo que ahora llamamos kilómetro 0, lo implantó la miseria y el aislamiento, y la voluntad de trabajo, ya que el estraperlo era para minorías con más recursos, tema del que Florencio conocía, y la ética le impidió implicarse en tal actividad.

sábado, 5 de octubre de 2019

TUNERAS Y CAMBIO CULTURAL

En los últimos años hemos devaluado toda una cultura, tanto en el plano ambiental como gastronómico. Ver en nuestros pueblos las tuneras, cargadas de tunos, en el borde de nuestras carreteras, sin tocar un plato de higos de las mismas. Fruta que apenas consumimos los de la generación del racionamiento, sin embargo, traemos fruta de Nueva Zelanda y Chile.

Los tunos no tienen química ni veneno, es una de las frutas más sanas de nuestra tierra. Sin embargo tienen picos, y por eso no tienen interés. No la vemos en restaurantes, hoteles, o chiringuitos. Hablamos de Km 0, de economía circular, pero seguimos devaluando nuestro medio rural.

Las tuneras y la cochinilla marcaron un ciclo económico hasta 1876, jugando un papel básico como alimento, desde Lanzarote a La Palma, devaluadas como fruta en los últimos años.

Las tuneras han sido también, planta forrajea para la ganadería, sobre todo en los largos veranos canarios, y han jugado un papel económico en la producción de cochinilla, como colorante natural en bebidas y cosmética hasta hace una década.

Las tuneras y el medio. Es está una planta muy tolerante a la sequía, siendo un frutal cultivado desde Lanzarote a La Palma, también tolerante a suelos pedregosos, desde zonas costeras a cotas superiores a mil metros de altura, en zonas altas de Tenerife (entre Igueste e Infonche), con maduración en periodo de lluvias. Se construyeron hornos para secar higos de leche y tunos (higos picos, higos porretos). En todo caso, estamos hablando del frutal más adaptado a la aridez, y posiblemente el que llenó más estómagos en periodos críticos sufridos en nuestra tierra.

Ver las tuneras en completo abandono en numerosos puntos de Canarias, leer en Tenerife el paisaje entre Geneto y Las Mercedes, con los pencones cargados de higos, sin que le falte un plato de fruta, pone de manifiesto la crisis que sufre la cultura agraria. Ver las higueras de leche ahogadas por las tabaibas, aulagas, vinagreras, granadillos, desde La Palma a Lanzarote, pone de manifiesto la devaluación cultural de nuestro campo. En contada ocasiones, encontramos higos en los mercados, o localizamos tuneras o higueras recién plantadas, o podemos comprar higos pasados de aquí.

Higos de Gran Canaria en La Palma, ante la crisis cultural y la crisis ambiental. La separación entre campo y consumo pone de manifiesto la cultura de importar, con la devaluación de la producción local.

El que hayan entrado entre 8 ó 10 plagas en los últimos años al agro canario, pone de manifiesto la ineficiencia en puertos y aeropuertos, sobre el control de lo que importamos y la salud de nuestro medioambiente. La nueva cochinilla mejicana (dactyotopius opuntia) en La Palma (localizada por primera vez en Fuencaliente en 1910, actualmente ha recorrido ya todo el territorio insular), liquida lo que fue un cultivo que se había extendido por nuestros campos, conviviendo con el pastoreo y el cultivo hasta hace algo más de 40 años. Entonces, se introduce en la isla una nueva cochinilla mucho más agresiva que la anterior, y elimina una planta útil, que era parte de nuestro paisaje y de la economía rural, tanto para los humanos como para las grajas y otros seres de la fauna local.

Hagamos lo posible para que la plaga que está dejando sin tuneras La Palma, no se extienda al resto de islas. Revaloricemos esta planta, que hoy no sólo produce alimentos, sino que además es una de las que mejor podemos cultivar, dado que apenas demanda agua.

Las tuneras, las higueras de leche y los almendros, son también plantas introducidas y cuidadas en nuestros secanos, con problemas para otros cultivos. Ahora en esta crisis económica y cultural, nos traen almendras de California, higos pasados de Turquía, y los tunos no los queremos porque tienen picos.

Ahora que tanto hablamos de cambio climático, pongamos más cuidado en que lo que ha pasado en La Palma con la cochinilla no sea una referencia, ya que podemos frenar dicha situación neutralizando los focos de plagas, con poco coste, pero sobre todo, con actitudes más comprometidas con el medioambiente y la cultura rural. Y prioritariamente, pongamos más recursos en los puertos y aeropuertos, y también, demandemos más productos de la tierra, Km 0 es algo más que un eslogan vacío.

Los higos picos de aquí se pierden y traemos kiwis de Nueva Zelanda o manzanas de Chile. Aquí tenemos campos en los que podemos producir manzanas y otras frutas que ahora importamos.

Vacunémonos para que lo ocurrido con las tuneras en La Palma, sea cosa de un paisaje de un pasado desafortunado, que lamentan hasta los amigos de las grajas, ya que se han quedado sin tunos. Preparemos comandos para parar el desembarco de la cochinilla mejicana-palmera en las otras islas.

El campo y una sociedad más sostenible están en nuestras manos. El cambio climático tiene mucho que ver con el cambio cultural. Menos hablar y más compromiso.

martes, 1 de octubre de 2019

Votos y Cambio Climático.

En las últimas semanas han ocurrido acontecimientos de importante valor sobre lo que ocurre en el planeta; se han producido manifestaciones, con amplia participación, dada la preocupación que tenemos por los temas ambientales y la relación de éstos con un modelo de vida consumista, en la que destacan los combustibles fósiles, asociados a la revolución industrial y lo ocurrido en los últimos 150 años, a lo que se suma la información que tenemos, por ejemplo, sobre la subida de temperatura algo más 1,5ºC…, entendiendo que el clima ha evolucionado en la larga historia del planeta.

Ahora se conocen más detalles sobre los gases emitidos por las máquinas y su papel en la atmosfera. Sabemos, entre otras cosas, que el proceso productivo ha degradado nuestro planeta de manera preocupante, y en un corto periodo de tiempo, o que las temperaturas este verano en Europa han sido de 40ºC en numerosos puntos, dando lugar en la parte central y del norte de Europa a desapariciones de glaciares la expansión de las zonas áridas, problemas con los recursos hídricos, lluvias torrenciales, ciclones tropicales en zonas templadas, etc, etc.

Lectura cortoplacista por los gobernantes; las alternativas que proponen los responsables políticos en los encuentros internacionales son muy pobres, ya que el petróleo y el carbón han generado numerosas mejoras importante en la vida de los pueblos, sobre todo de las sociedades urbano - industriales: producción y transporte de alimentos y su conservación, que decir de la mejora de las comunicaciones, etc. ¿Quién prohíbe un coche? ¿Qué hacemos aquí y ahora?

En Canarias y en el planeta los planteamientos políticos están hechos con una cultura para cuatro años, y para una sociedad que ha pasado de las alpargatas y el burro a los rallyes, con 700 coches por cada mil habitantes… con un sistema educativo que maltrata el entorno; el pasado lo ignoramos, asociamos futuro al dominio de la naturaleza, a un mundo contemplativo, separando la gestión del medio; la modernidad es el gimnasio en los pueblos con modelos urbanos, sin cabras, ni vacas.

Hablamos del campo y la rentabilidad. Papas de Egipto e Inglaterra, en Icod el Alto o en Garafía, degradación del campo en lo social y en lo económico. Berros en La Gomera del exterior, agua para las ranas en dicha isla… manzanas de Chile en Garafía o Tacoronte, campos de cultivos cargados de mezcla de combustible para los incendios, puerto de Fonsalía para acercar 6 o 7 kilómetros entre La Palma, La Gomera y Tenerife y el alejamiento de las zonas más pobladas de Tenerife como obra prioritaria en esta isla.

Rosas de Holanda en Canarias, proteas de Barlovento en Japón, cebollas de Nueva Zelanda en Canarias, tomates de Holanda en España, estiércol de Holanda o de Israel para abonar nuestros campos y aquí hablando de kilómetro 0; lucha contra el paro, aguas urbanas sin depurar, cierre de playas en Adeje, Arona, Santiago del Teide. Mientras tanto, seguimos con retraso en la instalación de energías alternativas.

No priorizamos el transporte público. Ciudades en Europa sin coches, mientras aquí planteamos como urgente el túnel de Los Rodeos- Lora Tamayo o 18000 aparcamientos en Santa Cruz de Tenerife. Mientras, en el exterior, Greta Thumberg y muchos jóvenes nos dicen que no podemos seguir por este camino.

España compra derechos para emitir Co2 a Burkina Faso y hacemos discursos en la Asamblea de la ONU y en otros ámbitos de más turismo, más coches, menos agricultura, naturaleza como elemento contemplativo sin apenas gestión, mirando para las máquinas, no para los surcos, para la gestión armónica entre hombre y naturaleza. Y en eso aparece Thomas Cook, y Greta que dice que no viaja en avión.

Tenemos que hacer una lectura y una reflexión amplia, sobre el presente y futuro de esta tierra, con algo más de cuatro años vista, con una cultura de pan para hoy y hambre para mañana.

Hablemos con los jóvenes, leamos los planteamientos de Merkel para Alemania, en los que plantea poner recursos públicos, más de 50.000 millones de Euros, para paliar problemas en las empresas que reducen contaminación, aumentando costes o perdiendo puestos de trabajo.; productos de proximidad (kilometro 0), costes ambientales, reducir la contaminación.

Modelo más sostenible. Ganar votantes con energías renovables, con hombres y mujeres comprometidos social y ambientalmente con el territorio, con menos dióxido de carbono y más energías limpias.

Y a la vez, en los lineales de los supermercados, productos de la tierra, con menos huella de carbono y más puestos de trabajo aquí.

sábado, 14 de septiembre de 2019

CAMBIO CLIMÁTICO: MODA O COMPROMISO

Parece que nadie pone en duda los cambios importantes en el clima del planeta. Trump, pretende hacer el faro del NO, tal vez por razones electorales o por ignorancia. En Canarias, todos asumimos tal situación, sin embargo, hacer la tarea es otra cosa (declaramos “alerta climática”, creamos concejales de cambio climático, bla, bla, bla)

Predicar y dar trigo:

En La Laguna, por ejemplo, quemamos la vegetación o utilizamos una empresa pública para retirar residuos en el solar para los fuegos del Cristo. No buscamos unos ganaderos que retiren los pastos con su ganado, creando tejido social, sembrando precedentes que animen al sector, deshaciendo los cortocircuitos que han limitado establos y ganaderos en el nombre de unas supuestas protecciones medioambientales. El fuego sin los pastores, y todo esto lo hacemos en el nombre del medio ambiente. ¿Qué dicen los concejales de agricultura y medioambiente?.

Cultura de ayer y entorno natural:

Ahora queremos poner puertas y cancelas, hacer parcelas en el medio rural (suelo de protección paisajística con al menos tres administraciones, reserva de…bla, bla, bla). Todo esto sin gestión de las administraciones. En muchos casos apenas existen propietarios, o los mismos han dejado inactivos los suelos, gran parte del terreno está indiviso, hasta tres generaciones, sin partición de los herederos.

A ello se unen las barreras ambientales que limitan los “lógicos” usos tradicionales, dejando en el limbo la gestión del territorio, que ha estado con nombres y apellidos en los últimos 500 años, y según parece los guanches tenían órganos de gestión de pastos, la chaurera/o. Ahora le pedimos a un ganado unas instalaciones complejas, tanto en el plano económico como en cuestión de papeles, estos últimos mucho más complicados. Sobran los comentarios sobre las dificultades que sufre el agro (leyes hechas sin contar con los campesinos, devaluación del trabajo, margen comercial de la intermediación, -léase el informe de COAG sobre los precios al agricultor y al consumidor de esta semana-, alimentos importados desde el otro lado del mundo, muchos de ellos en sistema dumping, o bien excedentes, etc.

La ética y la geografía me obligan a una lectura en voz alta, entre La Laguna y Tacoronte, ya que están en fiestas de El Cristo. Recorrer La Laguna desde Los Genetos-La Vega, el Ortigal, y alongarse a Tacoronte, Aguagarcía a Los Barrancos de San Juan, Las Lajas, etc. Campos cargados de malezas, qué decir de los barrancos cerrados por tártagos, zarzas, cañeros y otros matorrales. Barrancos que son un peligro tanto ante el fuego como ante unas lluvias, ya que son poco profundos y tienen población en sus proximidades, la vegetación crea balsas que anegan el entorno del cauce, que se desbordan.

Es decir, estamos ante una problemática compleja: campo cubierto de maleza de gran combustión, desde Moya a Barlovento, con barrancos cargados de vegetación. En caso de inundaciones ya no sería un tema de hidroaviones, sino de otra política ambiental – agroganadera.

¿Dónde queman los fuegos del Cristo de Tacoronte?. No pretendo hacer crítica política, ya que todos tenemos alguna responsabilidad en la cosecha cultural de nuestros políticos. Estas líneas las escribo, entre otras cosas, por compromiso ético, como implicado en numerosos incendios, destacando el del 31 de julio de 2007 a las 23:15 en una finca cargada de maleza, junto a las casas de Redondo –Icod, con llamas de más de 20 metros, y lo “contamos”, que ponen de manifiesto la ignorancia, de los que creíamos que sabíamos del fuego: viento y los tres treinta. Llegué a la conclusión de que la prevención es la única alternativa.

Estamos peor que en 2007, entre otras cosas, porque tenemos menos campesinos y peor dotación de recursos humanos, confiando mucho en los medios aéreos. No me puedo callar, sobre todo porque creo que tenemos una gran ignorancia de lo que sucede en el territorio. Con tiempo sur y viento, lo peligros que tenemos en los pueblos, sobre todo en las zonas del norte de las islas, sin campesinos. Es el caso del oeste de Tenerife, de Tierra de Mesa al Valle del Palmar, o en La Palma, de Puntallana a Hoya Grande, sin olvidar Breña Alta y Fuencaliente. Qué decir de La Gomera, de Agulo al Cercado, y lo que queda en Gran Canaria, de Moya a Arucas a Tentiniguada.

En toda la historia de Canarias, nunca habíamos tenido la superficie que ocupan las zarzas, cañeros, vinagreras, retamas, magarzas, etc., que tenemos hoy. No digamos los millones de m3 de combustible que tenemos en nuestros montes.

Y esto no tiene color político, es de todos. Otro modelo de gestión es posible si creamos nuevos órganos ambientales. Agencias de cambio climático, cerremos las que tenemos, que no funcionan. No pongamos más burocracia contra la especie que sufre la mayor crisis de la historia: los campesinos. No pongamos más barreras, cancelas, fielatos, y burócratas contra los cuidadores de la naturaleza y productores de alimentos. Cambiemos este “paisaje, cultura y naturaleza” en los que las palomas rabiches están mejor cuidadas que los campesinos, cuidemos la convivencia de ambos.

No extingamos los pastores y los agricultores en nombre del medio ambiente y el cambio climático.

sábado, 7 de septiembre de 2019

GANADERÍA Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

Tenemos lecturas a corto plazo sobre el cambio climático y el futuro. Parece claro que estamos ante una nueva época respecto a los modelos de vida, el clima, la naturaleza, el trabajo, las prioridades de la población, la demanda de cada uno de nosotros, los valores de los pueblos, etc.

En Canarias, hemos dado por hecho que el campo no es una prioridad dentro de la sociedad. Es más, las generaciones que gestionen el campo en los próximos 40 ó 60 años no serán campesinos. El modelo de vida y las prioridades sociales, no miran para el sacho o el tractor.

Un agricultor no se improvisa. La vida en el medio rural tiene mucho de vocación y conocimientos transmitidos en el entorno familiar, cosa que no ocurre en una sociedad que ha devaluado lo rural, tanto a nivel social como económico, con alimentos baratos y poca valoración de la producción local. Se desprecia el sector agrario (“El que sirve, sirve, y el que no para el campo”; “Estudia para que no tengas que coger la guataca”).

La gestión del campo no es sólo aporte de alimentos, es también, paisaje, cultura, seguridad, hoy muy devaluados. Se habla de economía circular, de kilómetro 0, pero no se ponen los medios. Con la contribución que hacemos al avance del cambio climático, el medio es cada vez más hostil (sequías, incendios, lluvias torrenciales, vientos), aparecen nuevas plagas y enfermedades, en un campo con o sin campesinos.

Ganadería y cambio climático

Hemos de entender que los mayores interrogantes para los próximos años están en vivir en el campo siendo urbanitas, es decir, pretender gestionar el medio rural con cultura urbana.

Los campesinos han aprendido a gestionar su entorno con pocos recursos del exterior, sin equipos mecánicos que apagan el fuego, sin problemas para las zonas pobladas. Cuando antaño se quemaba el monte, el poblamiento estaba fuera del fuego, los entornos no tenían combustible. Ahora la gente vive en el monte pero no vive del monte, vive en el campo pero no vive del campo. No quieren ganado, el gallo ha de cantar en horario urbano, que no moleste. Y las vacas en Lomo Largo (en el medio rural de La Laguna), han de tener pañal para ir al manchón, ya que ensucian los neumáticos de los coches. Hace 70 años teníamos vacas en la puerta del obispado, en San Agustín, en la Granja de Los Núñez (La Laguna).

Hemos visto estos días en Gran Canaria, que las zonas con más problemas han estado en la zona del alisio, ya que la vegetación tiene mucho pasto, -hablando en lenguaje campesino-, mucho combustible, -según los forestales-.

En este marco, pongamos un ejemplo. Dos ganaderos ubicados en suelos en los que los urbanitas rodean a los campesinos (en este caso en La Laguna – Tenerife): Telesforo y Germán. Uno con años y otro joven, ambos con vacas de toda la vida, pero el ultimo se está incorporando a la profesión; en ambos casos son ejemplo, referencia. Telesforo mantiene un suelo limpio entre San Diego y la Mesa Mota, cada vaca demanda unos 20.000 m2 de suelo limpio para vivir. Puede ser una referencia para las Canarias de los alisios, la superficie que demanda el vacuno para la prevención de los incendios, como en el caso que nos presenta Telesforo.

Germán tiene las vacas estabuladas y pastando, tiene numerosas dificultades, entre otras, de suelo, en la ladera este de la Vega lagunera, en donde le limitan el pastoreo y establo por supuestas categorías de suelo (“suelo de protección paisajista II”)

Terrenos valutos, focos de incendios:

Habrá que establecer algún criterio que penalice los terrenos sin gestión, cargados de maleza, dada la carencia de cuidados. Habrá que establecer un plazo de limpieza de los terrenos, que no debería ser superior a 2 años.

En una lectura de los barloventos de las 5 islas más occidentales, la situación es similar tanto en Puntallana, como Tacoronte, Agulo, Moya, La Guancha, Barlovento, Fontanales, etc.

En el otro plano está Germán Gutiérrez, con 21 años y 20 vacas, que le han limitado el pastoreo y establo en terrenos, por supuesta protección ambiental, cuando en ellos lo que abunda actualmente son cañeros y zarzales por abandono, y en consecuencia son terrenos para la propagación de fuego. Nos dice que hay jóvenes en disposición de incorporarse al campo, y la principal dificultad es humana, burocracia, papeles y más papeles, tanto para poner un establo como las categorías del suelo, y qué decir de los vecinos, incapaces de entender lo que implica habitar en zona agraria.

Cambio climático: parece que los veranos serán más duros. Estamos obligados a la retirada de combustible – pasto para el ganado-, y ello es posible con un marco legal que obligue a la limpieza de los campos, y que facilite que los jóvenes como Germán produzcan leche y carne, haciendo un trabajo ambiental básico, retirando la maleza en más de 100.000 Has, que cultivábamos hace unos años, y que ahora podrían generar miles de puestos de trabajo para la agricultura y la ganadería, generando un medioambiente más estable, para que lo ocurrido estos últimos días en Gran Canaria no sea una espada de Damócles en todas las islas.

Este nuevo marco legal es necesario tanto en el uso del suelo, como en el freno a la importación de productos lácteos y cárnicos. Y, sobre todo, es necesario un cambio de mentalidad de nuestro pueblo, dignificando económica y culturalmente a los que doblan la espalda, también a la hora de comprar.

La sociedad ha de incorporar a los agricultores y ganaderos como trabajadores ambientales.

viernes, 30 de agosto de 2019

GRAN CANARIA: CAMBIO CULTURAL Y CAMBIO CLIMÁTICO

En una lectura breve del territorioo rual más poblado de Canarias, tras la batalla entre la cultura urbana y la rústica ignorada y marginada, en nombre de un supuesto progreso, con recetas tecnocráticas.

En Gran Canaria, el hombre deforestó las medianías húmedas que en las islas occidentales perviven una parte importante del monte verde (de Chamorga a Teno en Tenerife-de Mazo a Hoya Grande en La Palma, del Molinito a Guadá en la Gomera, De Echedo a Sabinosa en el Hierro)

En Gran Canaria: tenemos la mitad de los municipios de la isla entre Tenteniguada y Agaete, con pequeñas manchas de laurisilva, mientras el pinar se mantiene mejor. Las medianías fueron tierras de cultivo como el cereal, papas, pasto para el ganado, frutales etc…, miles de campesinos gestionaban cada rincón que también producía combustible, carbón, leña, en el mundo pre butano, de aquí salía abono para los cultivos de regadío en la isla con más superficie regada de Canarias: primera productora de plátanos y tomates hasta la últimas décadas del siglo XX, también salían las cañas para emparrar los tomateros, por ello, la mayoría de plantaciones de cañeras de Canarias las tenemos en dicho territorio, los cultivos de tomates dejaron de demandar cañas y las medianías van pasando de manera paulatina a territorio dormitorio, a una población que ignora el campo y su cultura, proceso solo corregido en parte, por los pastores que sobreviven gracias a ellos. Hay una mayor tolerancia al pastoreo, es el caso de la trashumancia, aunque traemos queso del exterior con ayudas del R.E.A.

La administración no toma medidas, para la eliminación del combustible, en gran parte de los campos, hoy por hoy urbanizados. Contemplar las tierras más fértiles de los secanos de Gran Canaria (Fontanales- Moya- San Mateo- Firgas ahora cubierta de cañeros, zarzales, helecheras, vinagreras etc…, rodeando viviendas de unos “urbanitos” que ven películas, con bomberos que apagan fuego.

Otra lectura del territorio: contemplar las presas de Los hoyos, la de Lugarejo y los Pérez, con gran cantidad de agua y los pinos de Tamadaba (la Joya de la Corona en Gran Canaria) quemados en sus inmediaciones, máxime, muchos quemados de suelo, es decir fácil de apagar con personal y agua…en la que un helicóptero hace muchas descargas en una hora, solo lo podemos entender, por la prioridad razonable de poner los medios en la defensa de las viviendas y las personas, y aquí se pone de manifiesto que la prevención es la asignatura pendiente, tanto en Tamarán como en el resto de las islas, lo malo que tiene es que no es vistoso, los cuatro hidroaviones en torno a la Isleta son signo de “modernidad, “estamos como en California, los resultados es otra cosa, no queremos hablar de política, combinemos el modelo económico, de importar todo y animemos a la población local a demandar productos de la tierra y el medio ambiente es mucho más que adjetivos, como por ejemplo, parque de… reserva de…. Espacio protegido de….. ¡bla bla! Un modelo que dignifique lo pequeño, lo local, el trabajo, implicar a los urbanitas con el territorio, con los campesinos dignificando el gimnasio de “las espaldas dobladas”, pongamos los recursos que pedimos para los hidroaviones en prevención y mejorar la calidad de vida de los hombres y mujeres que trabajan la tierra.“La Cultura con alergia al sacho, nos debe hacer meditar…. En Gran Canaria con todos los medios del país, es decir, con todos los apagafuegos de España y dejó muy poco que quemar, exceptuando que no quemó personas”¿Qué ocurre con fuego simultáneos en varios puntos del archipiélago y la península? ¿Cuál es el coste de la falta de prevención con costes diarios próximos al millón de euros?

La prevención y la lucha por una sociedad más solidaria, social y medioambiental, es una asignatura pendiente; hagamos pedagogía de prevención contra el fuego, veamos los entornos del fuego en la zona más húmeda de Gran Canaria, hablamos con los campesinos del lugar, sobre el ayer y el hoy, el fuego y la cultura, el fuego y la economía, el fuego y la seguridad ciudadana (que en este caso hubo mucha suerte), es una temeridad permitir bardos de cañeros, zarzas junto a las viviendas o vías de comunicación, pinos quemados a cinco metros de las presas, con agua y aquí pidiendo hidroaviones y las viviendas rodeadas de matorrales; nuevamente ¡bla, bla! otra política agraria y forestal, veamos bien el territorio y oigamos a los campesinos.

No nos hagamos responsables de las negligencias del cambio climático, pero sí debemos tener en cuenta que debemos mejorar la gestión de nuestros recursos y que la agricultura y la ganadería son antiguos, pero modernos, implicar a nuestros “urbanitas” y no duplicar recursos como ha ocurrido en esta ocasión.

sábado, 24 de agosto de 2019

VACAS, MOTOS Y MAPAS DE COLORES

Hace ya dos años que denuncié en estas páginas la lamentable situación de un joven de Lomo Largo, que se compró dos vacas en vez de una moto. Había conseguido una gañanía para tener las vacas, pero su ocupación le fue prohibida por tratarse de suelo rústico de protección paisajística; además, aunque en dicho establo había tenido cabras, fue denegado también por un supuesto cambio de uso. 

Hoy gran parte del entorno de la Vega está ocupado por matorrales, en suelos con supuesta protección, como los que recientemente ardieron en Jardina. Allí había un matorral de hinojos que hubiera sido consumido en pocos días como pasto para ganado. Está claro que las islas sufren un grave problema de gestión del suelo rustico, con difícil solución. Nuestro campo adolece de agricultores y ganaderos, y los que quedan ven obstaculizado su trabajo por leyes que a veces parecen redactadas contra ellos. A la vez nuestra sociedad tiene demandas contradictorias: quiere proteger nuestro entorno sin tener capacidad de disponer los medios públicos necesarios para ello; quiere alimentos sanos y sostenibles, sin poner coto a importaciones a precios de derribo de alimentos de terceros países. Para resolver esta situación es necesario un cambio de mentalidad. Tenemos que ir tomando medidas en varios ámbitos, desde los hábitos de compra, donde lo de la economía circular con kilómetro cero sea algo más que un alegato. 

Los incendios recientes en las islas nos están demostrando el serio peligro que suponen las zonas cultivadas hasta hace poco donde nacen y crecen los fuegos. En unos años hemos pasado del pastoreo de campos abiertos tras la siega con una ocupación del 100% del suelo rústico, al polo opuesto. Toleramos negligentemente que las fincas abandonadas por sus propietarios se llenen de maleza; a la vez ponemos obstáculos legales y llenamos de burocracia la vida de los que luchan por vivir del campo, mientras aumentan otras dificultades como los vertederos incontrolados, la sequía o los robos. A la vez, cuando los responsables políticos locales tratan que los propietarios se responsabilicen de la limpieza de sus terrenos, pierden votos y hasta las elecciones, como en el caso de M. Reyes en San Juan de la Rambla. 

El fuego es a la vez un espejismo: miramos hacia las máquinas y los pirómanos, por que no queremos ver que el medio ambiente y nuestro campo requiere más recursos económicos y humanos. No necesitamos declaraciones rimbombantes sobre supuestos parques, reservas ni zonas especiales; no existen robots capaces de apagar el fuego una vez comienza. Tampoco queremos ver que en Gran Canaria se han puesto los medios aéreos y terrestres de casi todo el país, liberados gracias a los pocos incendios en el resto de España; o que las condiciones meteorológicas no han sido excepcionales, con tiempo normal de verano y como mucho tres días de tiempo sur. Ha sido un desastre ambiental, pero un claro éxito por la falta de víctimas a pesar de verse afectado un 8% de la isla, incluyendo gran parte de sus montes. 

No podemos olvidar que Gran Canaria es la isla con más pastores, actividad fundamental por la retirada de combustible. Solo en ovejas cuenta con algo más de 20.000, que si retiran 8 kg. de hierba al día, suponen más de 50.000 toneladas al año. Hemos de agradecer a los ganaderos su labor, sobre todo comprando quesos y lácteos del país. En Tenerife tratamos que los pastores de Chivisalla limpiaran los pinos repoblados, pero las leyes que tenemos no permiten la entrada de cabras en pinos de más de dos metros por daños al resto de la vegetación; otro caso fragante fue la paralización de las obras del puente del Barranco del Río por supuesto impacto ambiental. 

¿Cual ha sido el coste de los medios de extinción puestos en Gran Canaria? Hasta 18 aeronaves han supuesto más de 1.500 m³ lanzados desde el aire al día. Si estos recursos se destinaran a la prevención se generarían de manera más eficiente miles de puestos de trabajo durante el año. El fuego no lo apagamos con drones ni robots; los medios mecánicos son auxilios importantes, pero el fondo del asunto es hacer verdadera silvicultura, retirando combustible con medios humanos dedicados a la prevención, con un conocimiento profundo del territorio y caminos y tuberías preparadas para el verano. Planos y satélites no valen por si solos para hacer frente a los incendios; necesitamos profesionales que conozcan cada barranco, con cariño y respeto con el entorno pero también con sus habitantes. Necesitamos que los urbanitas pongan una guataca en el gimnasio, y miren para el territorio, tanto a la hora de consumir como de revindicar cultura ambiental.

sábado, 17 de agosto de 2019

El fuego y los hidroaviones: de Guayadeque a Garafía

Estos días se ha manifestado un grave problema que sólo se hace evidente cada verano. Nuestras islas tienen numerosas carencias sociales y ambientales, ya que hemos separado a la mayor parte de nuestra sociedad de su entorno. Se ha maltratado una cultura rural que ha sabido gestionar estas Islas durante los últimos quinientos años. Gran parte de las leyes ambientalistas tienen un trasfondo urbano y han ignorado la sabiduría popular.

Hace treinta años las Islas contaban con más de 200.000 agricultores y ganaderos; pastaban en Canarias más de 100.000 cabras, ovejas y vacas. Nuestro ganado retiraba cada día del suelo más de 2.000 toneladas de lo que ahora llamamos combustible. Hoy contamos con menos de 25.000 campesinos y la casi desaparición del pastoreo. El ganado restante está en su gran mayoría estabulado, y se trae su alimentación del exterior. Se da la paradoja de que el municipio con mayor cantidad de vacas no es Garafía o La Laguna sino Las Palmas. Nuestros montes acumulan también lo que antes se utilizaba como leña, varas, abono o carbón vegetal.

Hemos clasificado casi el 50% de nuestro territorio cuidadosamente en numerosas categorías de protección, delimitando legalmente los usos y las actividades que se pueden desarrollar. Sin embargo, hemos olvidado los costes económicos de estas delimitaciones. Solo como terrenos forestales hemos declarado más de 150.000 hectáreas, incluyendo ahí zonas que ya estaban arboladas y otras que se utilizaban para pastoreo o cultivo de cereales de secano. Para atender estas superficies tenemos en las cinco islas occidentales a menos de 2.000 personas, incluyendo a las oficinas de medio ambiente. Los mismos que retiraron el pastoreo de los montes autorizaron los muflones y los arruis en las cumbres de Tenerife y La Palma. Lamentablemente en 40 años de democracia no hemos revisado esta situación.

Parece razonable que establezcamos criterios nuevos sobre el uso y conservación de nuestros espacios protegidos. Necesitamos optimizar los recursos públicos disponibles, buscando en la medida de lo posible la colaboración privada. Se podrían establecer responsabilidades para los propietarios de las parcelas abandonadas llenas de maleza, sobre todo en los núcleos de población o en los bordes de las carreteras; a cambio se puede flexibilizar los usos de dichas parcelas para que sus propietarios puedan hacer un uso razonable de las mismas aunque se encuentren en zonas protegidas, autorizando de una manera ágil y clara estas actividades.

No es de recibo que sean noticias extraordinarias que dos jóvenes se incorporen al frente de un rebaño de ovejas en Gáldar, o que una joven de 33 años sea la responsable de una explotación de cabras en Barlovento. La lucha contra el paro y la búsqueda de una sociedad más sostenible e igualitaria requiere que aprovechemos de una manera responsable nuestros recursos naturales y humanos. Nuestra política debe mirar también hacia el interior y enfocar sus decisiones con una visión estratégica sobre nuestro campo y nuestra gente, optimizando a la vez los recursos públicos disponibles.

La lucha contra los incendios debe involucrar a nuestra sociedad en su conjunto, las máquinas por si solas no pueden apagar el fuego, tal como se ha hecho de manifiesto en lugares como Portugal, Galicia o California. La prevención es la principal herramienta para esta lucha. Es necesario incrementar los recursos humanos y económicos para este trabajo a lo largo del año, incluyendo actividades agrícolas y ganaderas. Los pastores no pueden ser algo marginal sino algo complementario de la actividad ambiental.

Los medios públicos, incluyendo los costosos helicópteros e hidroaviones, no pueden sustituir la prevención ni en ningún caso a una cultura en contacto continuo y equilibrio con su entorno natural. Agricultores, ganaderos y gestores ambientales han de trabajar en colaboración.

sábado, 10 de agosto de 2019

El trigo y la siega, algo más que folclore

Estos días se ha celebrado la XIII Siega en Icod de los Trigos (Icod del Alto), un homenaje a don Diego Pérez. Antes de comenzar este artículo partimos de la base de que tanto las fiestas como el trabajo en el campo han estado asociados desde la noche de los tiempos.

De Icod Alto a Tierra de Mesa, reúne más de 2.000 ha, siendo uno de los mejores suelos de Canarias. Dispone de buenas condiciones para cultivos de secano como son: el trigo, el millo, las papas de , los chochos o altramuces, las habas, la avena o el centeno. Una gran parte de este suelo está cubierto de cenizos, helecheras, zarzas y retamas, etc. Se trata de un suelo fértil expuesto a los alisios donde sus veranos son frescos y húmedos.

Don Diego Pérez fue un campesino comprometido que luchó por dignificar, económica y socialmente, a los campesinos, a su gente. En un marco que comenzó con la siega como acto reivindicativo para conseguir una segadora adaptada al territorio, en huertos muy estrechos en lo que no podían entrar las segadoras que se incorporaban en aquel momento. Don Diego también luchó por instaurar una red de riego que se incluyó en el depósito de Los Campeches, así como por la mejora de pistas agrícolas y forestales junto a Antonio Mesa, Pedro Hernández González, Manuel Reyes, entre otros.

La defensa del trigo y las papas debemos situarlas en un escenario social de terrenos valutos, dado los numerosos incendios forestales que han convertido estos espacios en zonas conflictivas por la gran cantidad de pirómanos que andan sueltos en la Isla. Sin embargo, con la incorporación de la polilla guatemalteca, se hace otra lectura desde el Área de Agricultura del Cabildo, encontrando en la rotación de cultivos una manera de hacer menos violento el dominio de esta plaga.

El trigo no sólo es un cultivo que nos aporta algo básico de lo que somos deficitarios (como es el gofio); es mucho más. Se puede interpretar como una herramienta que hace productivo un amplio territorio, o una barrera contra el fuego entre el mayor pinar de Canarias y las zonas pobladas del Norte de Tenerife.

El trigo es algo más que hoces, guadañas (pantalones con remiendos, imitando la miseria de otros tiempos). Debemos predicar y dar trigo y millo de la tierra; abaratar los costes para que a los agricultores les sea más rentable. No es de recibo que hagamos fiestas cuando los agricultores tienen gran parte de la cosecha del año pasado sin vender, o como ocurrió en el 2017 que no se les permitió segar el trigo por supuestos riesgos de incendio con la trilladora.

Por eso, don Diego puso en marcha una lucha para dignificar a los campesinos de la zona. Ahora estaría revindicando precios mínimos garantizados, tanto para las papas como para el trigo, pero también lucharía por desarrollar mejoras económicas y sociales para los agricultores que se esmeran en tener los cultivos más cuidados, trigo sin avena o sin hierba, campos limpios de cenizos, helechos, zarzas...

En pocas palabras, la fiesta de la trilla debería de ser un encuentro entre el ayer y el mañana, donde los campesinos mayores y los jóvenes incorporaran al campo la sabiduría del ayer sin discriminar lo que debíamos hacer y hoy es útil. Por ejemplo, arrendar papas con un mulo, la rotación de cultivo, el intercambio de semilla. Para segar tenemos máquinas. Hagan un buen museo con parte del material de ayer, demos premios a los mejores agricultores de la comarca, sembremos estímulos en el campo, etc.

La parcelación tal como se conserva no ayuda, debemos hacer un esfuerzo en mejorar para tener los terrenos sin maleza y con menos mundicia. Tenemos que crear estímulos para los que cultivan la tierra, para los que demandan lo que consiguen los agricultores, el gofio de la tierra, las piñas de millo de aquí, las papas bonitas, el queso, el vino... Elementos claves en la vida y en la fiesta de esta tierra que nos ayudan al mantenimiento de un campo con menos incendios y más solidario entre los urbanos y los campesinos, pongamos como referencia a cho Juan Perenal.

Fiestas de la Trilla, con solidaridad, con los que siembran y cultivan, con quiénes dignifican la cultura local, el paisaje y el paisanaje; hagan un museo con los instrumentos del otro día. Ahora hemos de revalorizar el gofio del país y a los buenos agricultores, como referencia de una sociedad sostenible. No estamos para hacer fiestas separadas del compromiso con el campo y sus gentes.

Dignifiquemos a los agricultores y a los molineros que tuestan y muelen el gofio. Tengamos compromiso comprando lo que da la tierra.

sábado, 3 de agosto de 2019

El vino y los votos: de Trump a Macron

Cuesta entender el debate que tenemos entre los responsables políticos de dos países industriales. Potencias políticas aliadas con numerosos temas en común, entre los que destacan en el G7 de la élite económica mundial, como aliados en la OTAN.

El vino como tema de ruptura.

Para Trump su preocupación es electoral, ya que está al frente del país más endeudado del mundo, y quiere ganar las próximas elecciones con el supuesto planteamiento proteccionista potenciando el aparato productivo interior. Al menos, en lo que se refiere al alegato político, ya que su propia hija, Ivanka Trump, fabrica en China, siendo los bancos chinos los mayores prestamistas de EE.UU. Sin embargo, los votos en USA o en Francia tienen lecturas similares: Apoyar la producción local, o aparentar poniendo aranceles, o supuestos apoyos un día con China, otro con Méjico, o ahora con Francia. Como ejemplos de esa política: El GAFA (Canon que aplica al 3% de impuestos a las multinacionales del país como Google, Apple, Facebook, Amazon y otras empresas del mundo digital)

Trump entiende el impuesto digital en Francia como una disculpa para ganar feligreses locales. Pero, ¿Por qué el vino?:

Francia ha puesto en las botellas de vino parte del saber hacer, es una referencia económica y cultural. No obstante, Trump dice que el vino americano es mejor que el francés, un argumento para herir a un aliado histórico, con lectura del pesquero local y los votos.

La viña en Francia es parte de una cultura de un paisaje y de un paisanaje. Francia es el tercer país del mundo en producción de vino, tras Italia y España. La viña es también un elemento emblemático, una referencia del buen hacer, de producto de calidad, de un paisaje y de un paisanaje identificado con el orgullo como pueblo y como cultura. No olvidemos el papel del vino como elemento de identidad, en esto, Trump y Macron pelean más por referencias culturales de identidad, que por importantes referencias económicas, aunque cabe comentar que la tarifa digital o el arancel al vino sean parte de las contraindicaciones de un capitalismo global, y de un supuesto proteccionismo, por los mayores defensores del libre comercio y las puertas abiertas hasta que le tocan las miserias locales.

Hemos de comentar algunas referencias en la cultura del pueblo: En Francia, la viña es una referencia social y cultural, con casi 1.000.000 de Ha cultivadas que son parte de la identidad del pueblo francés. Valga como referencia que, para Francia, la viña en el paisaje significa solo 140 m2 por habitante, sin menospreciar el papel cultural del vino en la dieta francesa como elemento de identidad.

Seria bueno, que los canarios tuviésemos como referencia a Francia, ya que con nuestros 225 m2 cultivados por habitante, o bien los 700 m2 de monte por habitante, deberían ser referencias económico culturales claves como pueblo y como identidad.

Claro que hemos de hablar de aranceles, o de eso que ahora llaman economía circular, de referencia en el paisaje y en la cultura. Es cierto, no queremos volver a la cultura de los fielatos, pero sí queremos mejorar la relación entre lo que producimos y los que importamos.

Los acuerdos de la Unión Europea con Mercosur, nos afectan de manera significativa, y requieren capacidad de negociación, tanto con la UE, como con Madrid y los responsables de los territorios periféricos, pero también, requieren de hacer unas mejoras locales, que nos hagan más eficientes y solidarios con los que gestionan al mundo rural, principales afectados de dicha situación.

Está en nuestras manos mejorar la capacidad defensiva del sector primario, por ser este el mayor sufridor de la nueva situación. Los problemas internos de la UE, Mercosur, y entendamos que las disputas entre Trump y Macron, tienen que dar oxígeno en las economías de lo pequeño y singular, del ayer mirando para el mañana. Aprendamos la lección Canarias.

Si en dos potencias industriales del mundo el Vino y el agro son una referencia social que amarra los votos, aquí en un territorio aislado en las puertas del desierto sería necesario generar consciencia y desear que la sociedad Canaria tenga más sensibilidad con el campo y el Medio Ambiente. Una situación que lamentamos con la falta de compromiso social con nuestro agro y cultura.

sábado, 27 de julio de 2019

La Palma: ¿Problemas ambientales o sociales?

Leemos con preocupación un supuesto conflicto ambiental entre los responsables del cuidado del medioambiente: Seprona, agentes insulares de medioambiente, juzgados... por la supuesta ocupación de unos m2 por una de las explotaciones ganaderas más importantes del Norte de La Palma.

Hemos de tener presente que se ha declarado protegido un 50% de la superficie insular, con un planteamiento genérico... mapa de es, sin acuerdo, ni negociación con los agricultores y ganaderos, afectando en muchos casos usos tradicionales (agricultura, ganadería, corte...), propiedad privada entre otros sin amojonamiento y lo que es lo más importante sin partida presupuestaria por los responsables políticos, de acuerdo con la superficie supuestamente protegida, lo que hace unos años gestionaban miles de agricultores: leña, madera, carbón, ramas para el ganado, estiércol, horquetas agrícolas, etc... ahora se declara protegido... ¿de quién?

Hemos de buscar puentes que amorticen usos tradicionales con conservación, ya que hoy supone la mayor superficie forestal que ha tenido la isla en los últimos doscientos años... pasando los suelos de pastos y cultivo de más de 40.000 hectáreas años 1950, a unos pírricos 8.000 en estos momentos, doblándose la superficie forestal en dicho periodo en más de 30.000 hectáreas. Tenemos ejemplos de pinares, ahogando antiguos cultivos de almendros, higueras, vid, en el NW de la Isla, pinares que rodean núcleos de población en Fuencaliente o ahogan palmeras y tierras de pastos, tabaibas en Mirca, Velhoco, etc..., castaños compitiendo con laurisilva en Breña Alta, palomas rabiles bajando a la costa en el N de la Isla, que decir de Puntallana y Barlovento, zonas pobladas rodeadas de monte verde, zarzales... La actividad agroganadera es una actividad social y ambiental.

La granja en cuestión mantiene un cultivo de plátanos ecológicos de los más importantes de La Palma, plátanos que tienen mercado al Norte de Los Pirineos, mientras que los cultivos tradicionales se quedan en muchos casos para pica, un 15% en estos momentos, valga como referencia que dicha explotación genera más de 20 puestos de trabajo, limpia amplias superficies de monte haciendo prevención en la lucha contra los incendios forestales, siendo complementaria la actividad forestal, ganadera y agrícola.

Necesitamos tender puentes entre la administración, los campesinos y las autoridades; técnicos y políticos hemos de establecer criterios de sostenibilidad contando con el ayer y el hoy, porque el mañana es parte de una cultura que en estos momentos parece olvidada, ignorada por un marco teórico, separado de la historia básica, para entender el hoy y el mañana.

Esto no es un problema de mapas de es con mediciones en centímetros o metros cuadrados, los problemas ambientales y sociales no los podemos separar, son un todo.

sábado, 13 de julio de 2019

Venezuela: del mundo saudí al somalí

Cuesta entender lo que ocurre en Venezuela, un país que tiene de todo y le falta lo básico: cabeza. También le falta ideal de pueblo, compromiso, enderezar el rumbo de la nave, "mirar para adentro" y vivir menos de espejismos.

Es un país que ha sido tan pobre, que ha tenido mucho dinero y poca cabeza, no han sembrado el petróleo, como bien planteaba Arturo Uslar Pietri.

Venezuela fue uno de los países fundadores de la OPEP. Los saudís crearon Aramco, la empresa con más beneficios del mundo (más de 18.000 millones de $ en 2018). Mientras, el petróleo de Venezuela es hoy en día un fracaso empresarial, han pasado en un corto periodo de tiempo de más de 3 millones de barriles diarios, a menos de 700.000 actualmente, siendo frecuentes los cortes de gas, incluso para el consumo interno. Gas que queman en las chimeneas de las refinerías.

Han maltratado el trabajo, a los equipos humanos responsables, no han creado cultura valores como el esfuerzo y la responsabilidad. Han roto con la cultura que crea riqueza, que hace país.

Hicieron de Venezuela un emporio en la producción agrícola, implicándose en nuevos cultivos, mejorando el campo, capitalizando la ganadería, mejorando las producciones de hortalizas y cereal a través de la mejora de semillas.

Los jóvenes con más inquietudes en el campo canario se fueron para aquel país, desde la emigración clandestina: más de 30 barcos con más de 3.500 isleños (Según Néstor Rodríguez Martin).

Veamos un caso en Barlovento: Del "Delfina Noya" 1950 (velero que protagonizó la emigración clandestina canaria) a los Rodeos en Julio de 2019.

El domingo pasado llegaron de Venezuela unos familiares, empujados por la crisis. Son venezolanos que habían establecido como modelo de vida el país bolivariano, sus sueños y todas sus ilusiones. Eran tan venezolanos como el araguaney, el hambre, la inseguridad, el desastre sanitario, las carencias de todo tipo, la CLAP (Comité local de alimentación y producción). Es increíble que en un país rico en suelos y agua se establezca una cartilla de racionamiento, como la que sufríamos aquí cuando los primeros canarios dejaron las islas huyendo del hambre. Más de 20 barcos pasaban hasta 80 días para llegar desde Canarias a Venezuela.

El "Delfina Noya" me marcó como niño, ya que partió para Venezuela del Norte La Palma, recuerdo ver como el velero se alejaba de la Costa entre el faro y la fajana, por el día y por la noche buscaba avituallamiento para el pasaje. La Guardia Civil buscaba a los supuestos pasajeros como si fueran delincuentes. Llevaban solo una muda de ropa en un saco, algo de gofio, higos pasados y algo más de alimentos para pasar el mal trago. Luego me enteré, ya tarde, que los propietarios del barco eran de Los Sauces y la Guardia Civil no les molestó. El "Delfina" llevó, -según Néstor Rodríguez-, 215 pasajeros, cobrando 5.000 pesetas a cada persona. A los 35 días, llegaron a Chirimena (Estado de Miranda, Venezuela). Rómulo Gallegos un intelectual y político republicano, no los molestó.

Racionamiento en Canarias y CLAP para el pueblo de Venezuela, atropellado por algo que llaman la Revolución bolivariana, que está a caballo entre el franquismo del racionamiento y la Camboya de Pol-Pot (dictador genocida camboyano), donde no miran para el surco, ya que creen que con los kalashnikovs solucionan todo.

Mientras, en Venezuela, los que pusieron su trabajo, sus sueños, en hacer un país próspero huyen, -ahora en avión-, maltratados por una sociedad cargada de farándulas, echando del país a un colectivo que cambió la piel del país bolivariano, pasando de 6.000.000 de personas que en los años 1950 vivían mayoritariamente en el mundo rural, a un país con más de 30.000.000 con autoabastecimiento en casi todo el campo, y producción de alimentos con un alto porcentaje en manos isleñas. Pueblos de Canarias, que tenían en Venezuela hasta un 20% de su población, y ahora llegan a los Rodeos derrotados por el país que habían puesto todo. No nos lo merecemos, señores chavistas, dignifiquemos en lo que podamos con dicho colectivo atropellado.

Algunas referencias de Venezuela:

- Salario 8.000 bolívares al día, un dólar equivale a un día de trabajo.

- Una arepa cuesta unos 8.000 bolívares.

- Una cerveza unos 7.000.

- Un kg de frijoles algo más que el salario del día.

- No hay semilla ni abonos químicos, que decir de los robos en el campo y la inseguridad ciudadana.

- Venezuela es ahora lo que llaman estado fallido, a lo que se une una dictadura que carece de las estructuras básicas de un país (seguridad, sanidad, educación, infraestructuras, alimentación, etc.).

sábado, 6 de julio de 2019

LA COOPERATIVA LA CANDELARIA: UN OASIS QUE SE ENVERDECE

Hemos vivido en los últimos años un campo que pierde puntos, siendo preocupantes la pérdida de campesinos, es decir, se está perdiendo el llamado relevo generacional. Sin embargo, un sitio de referencia como es La Cooperativa la Candelaria no sólo sobrevive, sino que es prácticamente uno de los pocos vestigios agrarios que quedan, ya que en Tenerife han cerrado las puertas más de 15 cooperativas agrarias, desde Acaymo y Tamaimo, en Santiago de Teide, a la de Tejina en La Laguna.

La supervivencia de La Candelaria tiene más valor dado el maltrato sufrido por el sector primario, desde diferentes prisma: abandono de la agricultura de secano, rechazo del mundo urbano hacia las actividades ganaderas, el no a las granjas, los procesos de urbanización del suelo rústico, solares y tierras sin cultivo que ni se arriendan, ni prestan, ni limpian, ni aran, para evitar plagas o prevención de incendios, etc.

Es alentador que un grupo de jóvenes se ponga al frente de dicha entidad. No olvidemos que es puntera en Canarias, gestionando unos seis millones de litros de leche, con instalaciones que prestan servicio a los/as ganaderos/as y agricultores/as, en el caso de estos últimos con la segadora y empacadora para el cereal, la asociación de defensa vegetal vinculado al cereal y el forraje, o la venta de trigo a todas las Islas.

Su papel también es clave en la quesería en Benijos, centro de maduración de queso, que también tiene de tipo artesanal, y con un equipo de veterinarios/as que asesoran a los/as ganaderos/as en el seguimiento de la calidad de la leche y con los equipos de ordeño.

La Cooperativa, además, tiene un supermercado que distribuye principalmente productos de la tierra, destacando la carnicería y el gofio de trigo del país. No olvidemos el papel de los/as ganaderos/as y la dura competencia que tenemos con la carne importada de terceros países, a los que no se les pide lo que se exige a los/as canarios/as, tanto en aspectos sanitarios, como sociales, siendo, por ejemplo, en muchos casos las importaciones de fuera con arancel cero.

La Cooperativa es también sembradora de cultura, de autoabastecimiento kilómetro cero, valor de las cosas de la tierra, colaboración con los ayuntamientos y el Cabildo en la defensa de las vacas del país. Qué decir del arrastre, que incorpora jóvenes ante la agresiva cultura del coche y el fútbol. O las romerías y las vacas como elemento de identidad…, o el rescate del trigo barbilla y la defensa del cereal, quedando en el entorno a la Cooperativa la mayor superficie de cultivo en Canarias. Por ello, el mantenimiento de La Candelaria es también una referencia de una sociedad, con mayor equilibrio ambiental y cultural en la que lo pequeño, lo local, no sea marginal sino que tenemos que habilitar formas que dignifiquen social y económicamente nuestros campos. Lo que esta experiencia nos dice es que tendremos que incorporar actividades familiares en nuestro medio rural. La Cooperativa es una empresa que, ante la agresividad de lo de fuera, acerca el productor al consumidor, cosa que ocurre con el supermercado y los productos para el campo en dicha cooperativa.

Tenemos que recuperar el espíritu del cooperativismo que nació y creció en Canarias vinculado al campo, hoy en crisis.

La nueva directiva de La Candelaria es también una esperanza que otro campo, es posible y es también algo básico en el futuro de esta tierra. Juventud y experiencia, un oasis que plantó y sembró el malogrado Pedro Molina; seguro que estará orgulloso de que el alumnado de su escuela apueste por dignificar el mundo rural y hacer una sociedad ambiental y socialmente más justa. La nueva Directiva de la Cooperativa la forman Candelaria Rodríguez como presidenta, Elena Ramos como gerente, Fabiola Delgado al frente de la Quesería Benijos, y Santiago Cacho como secretario. Son referencias y profesionales de la historia reciente, tema de gran valor, ya que han sobrevivido en tiempos muy adversos en los que han saltado por el aire numerosas empresas agrarias, pero sobretodo las ilusiones, el trabajo y la lucha de numerosas cooperativistas agredidas por una cultura de supuestos derechos sin obligaciones..., alimentos de aluvión y el campo para zarzas y magarzas.

Enhorabuena queridos/as directivos/as y socios/as, los tiempos les darán la razón de que vale la pena luchar por una causa noble.

sábado, 29 de junio de 2019

PAPAS, POLILLA Y CULTURA

Tiene una lectura compleja explicar a nuestra gente lo que ocurre con las papas en Canarias, uno de los pueblos del mundo con mayor consumo por habitante y año, - más de 40 kilos-, con una cultura local rica, con variedades propias (papas de color), sólo comparable con el mundo andino, con Perú o Bolivia.

Papas y el vertedero de Arico

Estos días se transportan a dicho establecimiento entre 10 y 20 Tm de papas bichadas diarias, de agricultores que han perdido hasta el 50 % de su cosecha.

La polilla guatemalteca (Tecia solanivora) se introdujo hace unos años en las islas por la importación de papa de siembra de fuera. Aquí importamos todo, pero el control fitosanitario en nuestros puertos y aeropuertos tiene un papel pobre, por lo que las plagas han tenido siempre las puertas abiertas.

La polilla se propaga con más facilidad en suelos secos, y este año ha llovido un 70% de la media de las islas.

Ruptura de una cultura

Antes, cultivábamos a tres hojas (papas – cereal – legumbres), ahora papas – papas, estiércol poco. La polilla encuentra un campo de expansión en el monocultivo.

Hemos devaluado económica y culturalmente el cereal y los chochos. Los precios del cereal y la paja hacen que no sea rentable económicamente lo que antes era rentable social y ambientalmente en una economía de subsistencia. Pagamos por un kilo de trigo lo que cuesta un cortado.

Comprar gofio del país también significa entre otras cosas luchar contra la polilla, así como usar menos venenos en nuestros campos es luchar por la salud de nuestro pueblo. También, labrar y sembrar las medianías es crear miles de puestos de trabajo, incorporando unas 10.000 Has labradas, esto conllevaría ventajas como una menor dependencia del exterior, o una mejor defensa contra los incendios, etc.

Tenemos alternativas. El Cabildo de Tenerife y los centros de investigación como el ICIA, la Universidad de La Laguna, la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias, han hecho estudios en los Campeches, Icod el Alto, Tierra del trigo y otros, planteando cuestiones como la rotación, trampas con feromonas, avispas que atacan a los huevos de las polillas, así como repelentes, o el descanso obligatorio de los suelos atacados por polillas.

Parece razonable que se adopten medidas, y que las cumplamos todos, desde la eliminación de las papas bichadas en la tierra, hasta una rotación, disponiendo por parte de la administración de un banco de tierras como alternativa para los agricultores afectados, o el riego en numerosas parcelas, ya que con un solo riego se salvan numerosas cosechas.

Hemos de tener un mayor control en las importaciones para garantizar una renta mínima a los agricultores, creando estímulos para que nuestros jóvenes vean en el campo una alternativa. Para ello, debe haber una mayor y mejor colaboración entre los político, los técnicos y los agricultores

La polilla es controlable con una cultura que articule naturaleza, prácticas tradicionales y las nuevas técnicas, en una armonía entre el ayer y el mañana, en una sociedad más sostenible, con menos veneno y más cultura, en la que la soberanía alimentaria sea algo más que un alegato vacío.

Valga como referencia que este año hay numerosos campesinos que han obtenido cosechas sin polilla y sin poner veneno, con un buen manejo de los cultivos.

Si compramos gofio del país también luchamos contra la polilla. No dejemos todo para papá Gobierno, impliquémonos en buscar soluciones, aprendamos con los campesinos y los técnicos, con sus aciertos y errores no sembremos en tierra con polilla poniendo veneno, hagamos rotación y usos sanos del suelo, sembrando futuro. 

Sembremos cultura y solidaridad que evite lo ocurrido este año para evitar que las papas de abastecimiento complementen gran parte del ciclo a lo largo del año, es decir lamentamos que en Septiembre tengamos que tener papas importadas para abastecer nuestro consumo, con agricultores que tiran la toalla.

Sembremos ilusión y compromiso está en nuestras manos establecer alguna ayuda para los que hacen las cosas bien y la naturaleza los maltrata.

Solidaridad con los agricultores que sufren lo que trabajan.

sábado, 22 de junio de 2019

El sábado 15 de Junio y la sequía campesina

La gestión de los ayuntamientos democráticos ha ignorado en Canarias al mundo rural, siendo uno de los más destacados la carencia de política agroganadera en los municipios. Los sueños urbanizadores abonados con los alimentos importados, animados con los planteamientos del supuesto suelo “protegido”, y una economía de servicios, han dejado al campo como algo residual; en unos años, pasamos de más de 200.000 campesinos en Canarias a unos pírricos 25.000 en estos momentos y, lo que es peor, seguimos cuesta abajo. Tenemos la obligación de poner en los ayuntamientos concejales de agricultura. Ahora se cuentan con los dedos de la mano los concejales con dedicación a tal actividad en nuestros ayuntamientos. Sin embargo, urbanismo, fiestas y deporte, entre otras, son concejalías con recursos económicos y poder político en nuestras corporaciones. En Tenerife tenemos “Los Realejos” el municipio con más fiestas de España, sin embargo ¿tiene concejal de Agricultura?

La sequía de ideas, ilusiones con nombre y apellidos que hagan de pararrayos y de defensores y protectores de la actividad agroganadera como actividad social ambiental, y que otorguen el valor estratégico que tiene el campo aquí y ahora, es uno de nuestros males. Necesitamos interlocutores municipales que armonicen lo rural, los usos tradicionales con los nuevos moradores del medio rural, y que también tiendan puentes en las mejoras que hemos de incorporar para que las actividades de los abuelos sean posibles. Ahora hemos de convencernos que la actividad agroganadera es básica en los tiempos que nos toca vivir. El concejal de agricultura no es una guinda en el pastel; las corporaciones canarias tienen que poner nombre y apellidos en cada ayuntamiento a la persona que mira y lea lo que ocurre en el campo y en el mar tanto a la hora de sembrar al final de la cosecha. La cultura agraria y la producción de alimentaos es un tema mundial, la cultura de los excedentes tiene las horas contadas. Problemas mundiales en la producción de maíz y soja, dificultades en Argentina o en USA, o los debates sobre los problemas para la salud en el uso de herbicidas claves en la producción, lo ponen de manifiesto.

Demandamos como colectivo un cambio de rumbo para los ayuntamientos, con un mayor impulso de la agricultura y la ganadería, con concejales motivados, con compromiso, conscientes del importante papel que juega el campo, no solo como productor de alimentos, sino, por ejemplo, como agente clave en la crisis internacional del cambio climático, en la prevención de incendios, en el mantenimiento de un paisaje y su cultura, relevo generacional y un largo etc., sobre agricultura y futuro. Hemos de darle continuidad al trabajo y la ilusión de un grupo de jóvenes que hacen surcos en nuestros campos, que han dado pasos positivos en ganadería, mejorando de manera importante la producción de queso, mejorando las razas y las instalaciones ganaderas. En otras cosas hemos mejorado, caso de la producción de cultivos ecológicos: vino hortalizas, frutales… y mejorado en la rotación de cultivo para conseguir una alimentación más sana. La Consejería de agricultura ha dado pasos positivos en los comedores escolares con alimentos de la tierra. En otro estado de cosas, el equipo de la Consejería de Agricultura ha mejorado las ayudas que adeudaban a los agricultores, bien de la UE o de Madrid, congeladas en muchos casos desde el 2011, o bien las ayudas al forraje o al cereal. También tenemos problemas con las importaciones de productos alimenticios de terceros países con arancel cero, o de carácter territorial derivados de los usos y calificaciones de los suelos, vecinos de cultura urbana, usos tradicionales, nuevas leyes y nuevas pretensiones. El mundo rural demanda concejales preparados, con vocación y compromiso con una cultura que ahora no se aprende en la escuela o en la universidad, como bien nos planteaba el querido Pedro Molina, con criterios técnicos y sociales, lucha contraincendios, tierras volutas polilla de Guatemala y otras plagas, problemas comunes: mercadillos de agricultores comarcales ferias y otras actividades que dignifiquen al mundo rural etc.

Tenemos la obligación de mirar para el campo con ojos de campesinos. La tensión que existe entre lo urbano y lo rural se debe, entre otras cosas, a leer el campo desde la ventanilla del coche o de la pantalla del ordenador y tener la nevera llena de productos de importación. Pongamos en cada ayuntamiento al menos un campesino con vocación de aprender, que lleve un sacho al gimnasio o un gimnasio al campo y pongan en la mesa productos de la tierra.

sábado, 8 de junio de 2019

Los Zarzales y el “Cuarenta de Mayo”.

En el lenguaje campesino, el tiempo y el espacio es una escalera que hemos de subir y bajar asociando tiempo y espacio, en la que los aspectos del calendario, el tiempo, lo religioso, las faenas agrarias y las actividades lúdicas tenían una lectura que solían cumplir. La prevención de los incendios forestales tenía un pacto no escrito que se cumplía, es decir, medidas preventivas que se hacían tanto en el plano individual como en el colectivo, como eran la limpieza de maleza en las proximidades de las viviendas, bodegas, gañanías etc, la limpieza y el mantenimiento de los caminos, o bien la lucha contra el fuego cuando convocaban con la voz de la campana. Ahora hemos pasado a una lectura del tiempo y el espacio, solo con calendarios para las fiestas y romerías. La crisis de la cultura campesina, en un campo que cada día es más urbano, menos campesino, pueblos dormitorios con más coches, más gimnasios y menos campesinos. El fuego es cosa de los bomberos, helicópteros, aviones o drones. Lo dicho, el almanaque lo leemos solo para vacaciones y fiestas.

El Cuarenta de mayo era una referencia no solo de abrigo, también era una fecha de referencia en el mundo rural que los campesinos solían cumplir antes los peligros del verano y el fuego, sobre todo en las cinco islas occidentales. De Tentiniguada a Garafía-Frontera, había un pacto no escrito entre los campesinos y el medio. No olvidemos que tenían también miles de animales que demandaban pastos, complementados por un significativo número de arados, sachos, y campesinos. Los incendios en contadas ocasiones quemaron caseríos, ya que el combustible de ahora, antes eran pasto, leña para la cocina carbón, cama para el ganado, o abono para el campo. Ahora, tenemos miles de hectáreas de Zarzas, helechos, cañeros, tojo, maleza en el patio de las viviendas, y sobre todo ausencia de campesinos.

El medio rural como espacio supuestamente protegido, territorio en el que se confunde lo público y lo privado, con un planteamiento romántico de protección, pues hemos declarado más del 40% como espacio protegido, careciendo de presupuestos para gestionar más de 140.000 hectáreas de monte en Canarias, a las que hemos de añadir las tierras de cultivo, hoy terrenos baldíos sin gestión; es más, los ayuntamientos no dicen nada, ya que los planteamientos de obligar a los propietarios a la limpieza de los terrenos abandonados tienen un coste en votos. La política local no mira para el territorio, ya que la lucha contra el fuego se asocia a los Cabildos o bien a otras altas esferas. Tampoco tenemos una cultura ambiental sobre los peligros del fuego en las zonas pobladas, ya que asociamos los problemas a que lo resuelvan las máquinas o un tema policiaco controlando pirómanos.

EL Cuarenta de Mayo lo tenemos a la vuelta de la esquina, si no, leamos lo ocurrido hace unos meses en el país con más recursos del planeta (California).

Moraleja: por hablar de estas cosas y de la defensa de la agricultura son algunas de las razones por la que no nos votaron en Barlovento, no queremos ofender a nadie, pero en el entorno del Barranco de Acentejo entre la Vica y Ravelo hay un ejemplo de libro de mayorías políticas en votos municipales con viviendas rodeadas de zarzas, tanto en Junio como en Diciembre. En política tenemos que hablar de zarzas y del campo, aunque no nos voten.

Sean estas líneas unos surcos de compromiso con lo que hacen surcos y cortan las zarzas, defendiendo la cultura de ayer que labraba unas islas más solidarias social y ambientalmente.

Hagamos las cosas que propone el calendario campesino. No dejemos en manos de la suerte y de las máquinas un tema tan importante como la seguridad en nuestros pueblos. Hagamos prevención como hacían nuestros padres, hagamos que la cultura del campo y el medio ambiente produzcan votos.

Hagamos prevención de fuego a cuatro años, incorporando las tierras valutas a los cultivos, retirando el riesgo de incendios en miles de hectáreas y que los cultivos y la prevención sean cosecha de votos, y no como ahora, en la que no miramos para el monte ni la vegetación que envuelve nuestras viviendas. No dejemos toda la suerte, miremos lo ocurrido en California hace unos meses.

sábado, 1 de junio de 2019

El campo en Canarias: gangocheros e intermediarios

Cuesta entender los que ocurre en el medio rural: una crisis sin precedentes con un abandono masivo del suelo y del medio rural, espejismo urbano consumista, turismo, importaciones de alimentos, sistema dumping en unos casos y excedentes en otros, grandes superficies, atomización de la producción y la distribución agraria, nuevos valores urbanos que desvalorizan lo rural y la cultura del campo, el agua, la tierra el esfuerzo, etc.

De las tiendas de chochos y moscas, o de los miles de comercios cercanos que teníamos hasta hace unos años, hemos pasado a las grandes superficies. Del trueque al carro de la compra. Además, estas grandes superficies provocan la ruptura con el medio rural, ya que se suministran de fuera, pues quieren aquí una oferta concentrada, regular.

Antes, aquí los productos agrarios estaban en manos de gangocheros o intermediarios, con implantación local, ya que en contadas ocasiones salían de la Isla, caso de plátanos o tomates.

Ahora, lo que impera es una devaluación de lo local frente a lo importado. Hasta las papas las importamos, más de 50 millones de kg. de papas al año son de fuera, de Inglaterra, Egipto o Israel. Mientras tanto, en sitios como Garafía o Icod el Alto, en 30 años hemos pasado de cultivar 15.000 hectáreas a unas pírricas 4.000.

Lamentaba el otro día un agricultor del norte de Tenerife, que hemos perdido hasta a los gangocheros, que no hay quien compre ni tan siquiera unas calabazas. Ahora las traemos de Marruecos.

Valga como referencia Icod el Alto, zona de buenos suelos para papas. El año pasado importó para consumo más de 300.000 kg.

Gangocheros e intermediarios. En Canarias tenemos una lectura despectiva sobre el gangochero, como actividad informal ("hacen cosas poco serias en los negocios"). No digamos de los intermediarios, en una escala superior, ya que salen de la Isla. Estos últimos tienen una lectura poco cariñosa por la prensa y la historia de nuestra tierra, incluso Los Sabandeños le han puesto música en la Polca Frutera de Juan Pérez Delgado, Nijota, y hoy es una referencia de Canarias en el exterior, resaltando el margen y el poder del intermediario.

A la crisis agraria que sufren las Islas, debemos añadir el desfase entre lo que producimos y lo que demanda la población en nuestro territorio (huella de carbono, Kilómetro Cero o autoabastecimiento, etc.). El sistema de distribución de alimentos también es problemático, pues una cadena alimentaria con una demanda concentrada requiere de una oferta no atomizada como ahora, en la que caben empresas más ágiles, cooperativas o bien mixtas, menos burocráticas, que acerquen los agricultores a los consumidores, con productos de la tierra, con agilidad, con una mayor capacidad de acercar el campo a las zonas urbanas.

No es de recibo cebollas de Nueva Zelanda, ajos de China, pollos de Tailandia, calabazas de Marruecos, y aquí paro y tierras balutas.

Es posible otro modelo más solidario social y ambientalmente. Nos podemos autoabastecer en gran parte de lo que demanda nuestro estómago. Está en nuestras manos crear unas estructuras productivas y de distribución que generen un campo cultivado, y una sociedad urbana mejor abastecida y solidaria con esta tierra.

Demandamos una mayor coordinación e implicación entre la política agraria y los centros de distribución de alimentos, con garantías de rentabilidad para los agricultores y ganaderos.

La educación y la cultura han de implicarse en los valores ambientales y sociales de la agricultura y el medio rural.