viernes, 30 de noviembre de 2018

La ganadería como elemento ambiental

En Canarias hemos hecho unas leyes que han declarado de una manera "alegre" más del 50% como espacio protegido, con distintas categorías, suspendiendo los usos tradicionales y separando el territorio de los habitantes, tema que ocurre de hecho, ante la crisis agraria, ya que más del 50% de las tierras de labor están sin gestión, tanto por los campesinos como por los supuestos nuevos gestores, administraciones públicas, etc.

Suelos sin labradores, sin pastores y sin usos tradicionales, con una supuesta protección inactiva? ganando terreno el bosque, los pinos, monte verde, terrenos de más de 130.000 hectáreas de monte?, pero también ganando terrenos los matorrales, las zarzas, el cañero, los granadillos, las tabaibas y retamas, las aulagas, etc.

Los incendios de Portugal, Galicia y California deben hacernos reflexionar sobre un campo sin campesinos llevando la gestión del mismo, no solo en una lectura ambiental, sin olvidarnos de los temas de seguridad, con especial preocupación por las zonas pobladas y los campos. Sin campesinos no retiramos leña, pinocha, madera muerta o pastos, lo que ahora llaman los ingenieros combustibles, en los largos veranos canarios.

El pastoreo es una actividad vital, para mantener un equilibrio en nuestros campos, ya que tenemos veranos secos y prolongados, lo que hace que la vegetación que se desarrolla en la estación húmeda sea un problema en los veranos, tanto por la proximidad de las zonas forestales, como, lo que es aún más grave, ante un poblamiento disperso, rodeado de hierbas y matorrales que alimentan los incendios. Veamos algunos datos: en las Islas cultivamos más de 40.000 hectáreas, ocupando la superficie no cultivada y los pastos más de 100.000 hectáreas, terrenos que demandan gestión, algo que hacíamos hace 20 o 30 años, cuando nuestro ganado apenas consumía forraje del exterior. Valga como referencia que cuando comenzamos la repoblación en Tenerife, en 1983 (en Chajuana, Archifica, Majades del Rio, Finca la Siete, Chivisaya...), nuestras cabras apenas comían maíz o alfalfa (pastos de la tierra).

Nuestros campos están cargados de adjetivos "bonitos": Parque rural, parque natural, suelo de protección paisajista, reserva de?, etc. Blablablá ¿presupuesto y gestores? Relación de hectáreas protegidas y medios para tal protección? La nueva Ley del Suelo dice que podemos mantener los usos tradicionales y la memoria de tales usos, hoy olvidados, con unos planteamientos teóricos sobre una supuesta protección, con una lectura urbana biológica, con poco tacto hacia el campo y los campesinos. Aprovechemos la oportunidad que nos presta el nuevo marco.

Los pastores y las cabras tienen una lectura poco positiva en el plano urbano ambiental. Solemos olvidar que las cabras han convivido con nuestra naturaleza a lo largo de 2.000 años, y que parte de la rica naturaleza canaria es hija y hermana de las cabras y los pastores.

Los pastores, ¿una especie en extinción? Entendemos que hemos de hacer un esfuerzo en la incorporación de pastores en nuestro campo, tanto por la labor ambiental como por su papel económico. Nos dicen los conocedores de nuestras cabras que la biología de dichos animales se altera si las criamos estabuladas, pero, además, no es menos importante, no solo por la salud de las cabras, sino también por la nuestra, ya que el queso de las cabras que se alimentan con los ricos y diversos pastos de las Islas no lo podemos comparar con lo forrajes importados que no solo nos hacen dependientes del exterior, empobreciendo tanto en la calidad como en la diversidad, tanto de nuestro ganado como de nuestros quesos.

No olvidemos que los pastores no se adquieren en la ferretería y tampoco los podemos sustituir por un robot o un dron. Leamos con cariño lo ocurrido en California, en el país más rico del mundo. El ultimo incendio duró casi 20 días y lo apagó la lluvia el 25 de noviembre, dejando un desastre humano y material, poniendo claro que la prevención es una asignatura pendiente en California y en Canarias.

La incorporación de pastores y agricultores al mundo rural es una asignatura pendiente en Canarias. ¡Sembremos pastores y agricultores! Dignifiquemos su labor y su compromiso con el campo y el futuro de esta tierra.

viernes, 23 de noviembre de 2018

La quesería de Benijos: un faro en las medianías de Tenerife

Estos días se han inaugurado unas instalaciones pioneras para el queso en Tenerife (construidas por la cooperativa La Candelaria, con la ayuda del Cabildo), obra que permite regular el mercado, así como cámaras de maduración, envasado, frío, etc. Con algo más de 800 m2, suponen un coste que supera los 700.000?, siendo una referencia al ser una empresa que produce más de 700 tm3 de queso anual. Hemos de valorar no solo la mayoría de edad de dicha cooperativa, sino también la implantación en un territorio amplio, varias islas, creando riqueza y siendo una referencia solvente en la dignificación de la ganadería, obra muy vinculada al querido Pedro Molina.

En el caso de Benijos, las cabras han limpiado de vegetación numerosos barrancos, siete u ocho mil bocas retirando zarzas, cañeras, vinagreras, hinojos, etc. Véase la diferencia entre los barrancos de La Orotava, con los de Tacoronte, Icod de los Vinos, Barlovento o Hermigua. La desaparición del pastoreo entraña un riesgo y un coste ambiental, puesto que al no haber cabras que se coman la maleza, el peligro de los incendios es más alto.

No olvidemos que hace una docena de años los ganaderos de La Orotava, el ayuntamiento y el Cabildo trataron de construir unos establos fuera de los barrancos y la burocracia y el señoritismo local lo impidieron.

Hemos de recalcar que la producción de queso en Benijos tiene que ver con ganaderos localizados en distintos puntos de las Islas, dignificando una actividad que genera riqueza y nos hace menos dependientes del exterior. También son una referencia para los ganaderos de vacas, incluso para otros ganaderos que no entregan la leche a dicha cooperativa, o la entregan parcialmente, ya que se ha creado un tejido local que dignifica y valora los productos de la tierra, como ocurre con la revalorización que se ha hecho en los últimos años del ganado autóctono (cabras, arrastre, vacas del país, matadero y carne fresca, etc.). Qué decir de la trashumancia en Gran Canaria, autorizada al reconocer los aspectos positivos en el incendio de 2017, gracias a la larga lucha de los ganaderos de Tamarán, en los casi 40 años de democracia en la piel de la isla redonda.

Este año le han dado un premio en Agrocanarias al queso de oveja de los trashumantes Caideros de Gáldar.

Aquí, después de más de 2.000 años con cabras y ovejas pastando en la piel de las Islas, no permitimos que nuestros pastores limpien entornos forestales o montes adehesados, en los que retiremos maleza con los dientes de cabras y ovejas, tanto en el Valle de La Orotava como en otros puntos de las Islas, con la única excepción de Gran Canaria.

Nos gusta el queso y queremos montes limpios, pero no queremos ni cabras, ni vacas, ni establos, como en California. Es bueno que sepamos que Trump anuncia que hay que coger el rastrillo para apagar el fuego, y que el actual incendio se apagará para final de mes, con las próximas lluvias, ya que los miles de bomberos y cientos de aviones no han podido con el mismo.

Hemos de poner recursos en cuadrillas para trabajar en los montes: limpieza, entresaca, abono para el campo, etc., pero también en un pacto con los ganaderos, incorporando los mismos a la retirada de lo que llamamos combustible en los veranos canarios, que nuestros ganaderos llaman pasto. Cada cabra demanda de 10 a 20 kilos al día, y una vaca más de 50, sólo las cabras de La Orotava retiran cada día más de 300 t, producen alimentos y generan varios cientos de puestos de trabajo, en una isla más sostenible y más solidaria campo-ciudad gracias a Pedro Molina, Agate y la Cooperativa La Candelaria. ¡Enhorabuena para el campo canario.

viernes, 16 de noviembre de 2018

California, algo más que incendios

Tiene una difícil lectura lo que está ocurriendo en California con los incendios, ya que los incendios "forestales" han quemado zonas "urbanas".

Canarias tiene muchos problemas comunes al Estado americano, veranos largos y secos, vientos del desierto (el Santa Ana en California, la calima-el siroco aquí), poblamiento disperso, expansión de las masas de vegetación, un mundo rural en crisis, expansión de las masas de vegetación, tierras en las que se han perdido los usos tradicionales (agricultura, ganadería, pastores, leñadores, actividades forestales, etc.), y, en general, una profunda crisis de la cultura rural.

California y Canarias. Allí tienen unos años de ¿adelanto? a Canarias, las urbanizaciones y las máquinas han roto con el mundo rural, tienen un supuesto culto a la naturaleza, viviendo en casas rodeadas de árboles. Las construcciones son preferentemente de madera, dada la sismicidad, y los árboles son tratados como símbolo de naturaleza. Sin embargo, existe una gestión pobre de los montes, tanto públicos como privados.

Existe también un exacerbado culto a las máquinas, estamos en el país más rico del planeta, en el que los usos tradicionales han sido borrados del mapa. No hay gestión de lo rural, se combate con drones, aviones, helicópteros, bomberos, etc. Las actividades tradicionales en el campo sólo quedan para los espaldas mojadas, que mantienen gran parte de la horticultura americana.

Máquinas separadas de la agricultura y los pastores y gestores forestales. La separación del hombre y la naturaleza es, en parte, responsable de la actual situación. En muchos casos, tenemos plantas pirófitas en las proximidades de las zonas pobladas, con una nula gestión ambiental; no se retiran pastos y leña, ni arboles propagadores de fuego.

En Canarias, tenemos pinos, brezos, cañeros, helechos, próximos a las viviendas. Tierras cultivadas hasta hace unos años, ahora son ocupadas por maleza. Valga como referencia las zonas pobladas de los barloventos de las Islas Occidentales, desde Tentiniguada al propio Barlovento. En numerosas ocasiones tenemos pueblos rodeados por monte y matorrales, con plantas con gran capacidad para propagar el fuego: pinos, brezos, zarzas, granadillos, cañeros.

California es un ejemplo de la separación de la gestión y la naturaleza, si bien los efectos del viento seco del desierto, y las pavesas y el humo, y su orografía de montaña-costa complican la vida en las zonas pobladas.

No se entiende que se quemen pueblos urbanos, como ponen de manifiesto los desalojos a los que se han visto obligados en grandes centros urbanos, actualmente cifrados en más de 300.000 personas. Entre julio y agosto se quemaron más de 300.00 ha., y las de ahora se estiman en más de 80.000 ha. Pero la peor cifra es la de víctimas, que superan las 300 personas en lo que va de año.

Maquinas e ineficiencia. Sin lugar a dudas, los norteamericanos tienen unos recursos aéreos y terrestres que en Canarias estaríamos a años luz de tenerlos. Sin embargo, sus resultados han puesto de manifiesto la dudosa eficacia de estos medios y, lo que es peor, no parece que ellos alcancen el nivel de mentalidad para entender que las máquinas tienen sus limitaciones ante la naturaleza. En este plano hemos de recurrir al saber popular, gestionando la naturaleza con teorías probadas por los humanos a base de ensayo-error. La prevención se ha de hacer contando con los campesinos, con los pastores, no entrar en una cultura de espectáculo, utilizando contra el fuego máquinas poco eficientes, como el DC-10, tirando agua de es y otros artilugios de alta tecnología.

Aquí en Canarias estamos dando pasos que imitan a los americanos, separando los operarios forestales del territorio, destinando cada año más recursos a los medios aéreos, descuidando las relaciones con los campesinos y, lo que es peor, poniendo puertas y cancelas para actividades forestales, básicas para la gestión sostenible del monte, como la entresaca, el corte de ramas, los carboneros, o la leña. Aquí y ahora, estamos importando carbón de Argentina y Cuba, y materia orgánica para la agricultura. Hemos de apoyar los usos tradicionales.

El cambio climático es un hecho, y se está agravando por la cultura urbana. No es normal que en noviembre tengamos incendios en la latitud de California, pero tampoco deberíamos tener las viviendas rodeadas de bosque y maleza, ignorando las leyes de la naturaleza, responsabilizando del fuego a los bomberos y sus máquinas.

La prevención es una asignatura pendiente, aquí y en California. Hemos de asignar recursos a la gestión del territorio (más de 130.00 ha. en nuestro caso), con tareas concretas ante los veranos canarios, con responsabilidades compartidas, tanto por las administraciones públicas como por los privados (viviendas, fincas, etc.).

sábado, 10 de noviembre de 2018

Canarias-Cuba: zarzas y marabú

Tenemos historias paralelas, no olvidemos el papel de los isleños en el campo cubano? "Si tienes marabú en el conuco, búscate un isleño, y si no, deja el conuco" (proverbio cubano).

El conuco es el territorio en torno a la vivienda en el que se producen las viandas de la familia.

No olvidemos que los isleños, con hacha en mano, derribaron los bosques de Cuba (caoba, ceiba, jagüey, cedro), para conseguir campos de cultivo, ahora cubiertos de marabú (arbusto espinoso procedente de África del sur), planta invasora en expansión sobre tierras baldías.

Ante la crisis agraria que sufre el campo cubano, Raúl Castro declara la guerra al marabú en 2014. Habían estado mirando para otro lado y, en aquel momento, se empezó a tomar conciencia. Marabú como enfermedad en el mundo rural cubano, considerando que dicha planta ocupa más del 20% de las tierras labradas, y en los cañaverales supera el 30%. Ahora se plantea motivar a los campesinos, entregándoles tierras por 20 años prorrogables, mientras que, en otros ámbitos, se proponen las hornas para fabricar carbón como bien para exportar.

Las zarzas canarias ocupan importantes espacios agrarios en el barlovento de las 5 islas más occidentales. En muchos casos están asociadas con helecheras, espinos o cañeros. Incluso ocupan zonas boscosas o de frutales.

Las zarzas han dejado de cubrir bordes de parcelas, entornos de caminos y barrancos, para cubrir amplias zonas de cultivo, hoy olvidadas por los agricultores. Aquí, la problemática que nos plantean los zarzales y las tierras balutas son los peligros para el fuego al final del verano. Los zarzales son también espacios ideales para algunos de los principales depredadores de los cultivos, como los conejos, las ratas, o los mirlos, entre otros.

Tanto en el caso de Cuba como en el de Canarias, las plantas invasoras son la resultante de una crisis agraria. Este año se ha importado a Cuba azúcar desde Francia; aquí, papas y vino de otros países, mientras los campos que antes cultivábamos, ahora forman grandes bardos. Incluso importamos carbón de marabú (¿no hay leña en Canarias?). En ambos casos, la tierra y su cultivo no generan vocación como actividad, tanto agronómica, como paisaje productivo.

En Cuba parece que el supuesto Deng Xiaoping cubano, Miguel Díaz Canel, siembra una cultura de recuperación del campo para la agricultura y el bienestar de los cubanos, reduciendo el marabú a la mínima expresión. Esta semana está en Vietnam y China, espero que aprenda.

En Canarias, la reactivación de las medianías, no sólo significa cortar con los peligros de los incendios en verano, también supondría mejorar el grado de abastecimiento haciéndonos menos dependientes del exterior. Ello requiere otra política agraria y comercial, tanto con la importación, como con el sector de la distribución en las Islas, priorizando los productos locales. Para ello es imprescindible un cambio de mentalidad a la hora de comprar por parte de nuestro pueblo.

No obstante, es de mención que aquí se están dando pequeños pasos para que nuestra cultura y nuestra economía miren hacia los productos canarios, como los acuerdos promovidos por el Gobierno de Canarias para la colaboración entre el sector hotelero y el sector agrario de las islas.

Otra cultura y otra mentalidad. Hemos de crear una escala de valores hacia la tierra, hacia el mundo rural, dignificando nuestros productos, asumiendo lo que significa menor dependencia del exterior, creando mayor estabilidad social, fijando población en nuestros pueblos, con una mayor equidad de población en todo el territorio canario, buscando equilibrio entre lo urbano y lo rural.

El proverbio chino de más de tres mil años "no les regales el pescado, enséñales a pescar", tiene máxima actualidad en estos momentos en los que la problemática de los alimentos para 7.000 millones de habitantes del planeta, unido al cambio climático y los problemas del agua, nos obligan a tener una mentalidad y una cultura asociadas al máximo respeto a los temas ambientales y sociales.

Entendemos que hemos de incorporar campesinos a las tierras ociosas, con el máximo de dignidad social y económica. El campo no es una actividad para marginales, todo lo contrario. Las tierras que ocupan el marabú y las zarzas pueden producir alimentos y bienestar para toda la humanidad.

Tengamos el máximo respeto por los que hacen los surcos, siembran y cultivan, haciendo frente a contratiempos que escapan a su control, como los huracanes en el caso de Cuba, o los temporales, lluvias torrenciales, en Canarias.

Aquí y ahora, exportar carbón de marabú importando azúcar en Cuba indica un modelo erróneo de organización económica y social.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Canarias, Hessen y Brasil

En los últimos años nuestros estómagos nos han hecho más dependientes, si bien es verdad que, desde hace algo más de 500 años, las Islas han mirado para afuera cuando la sequía nos dejaba sin cereal para hacer gofio. Ahora celebramos el Halloween, con calabazas de importación además, ¿y cuándo plantamos en nuestros pueblos otra manera de hacer las cosas, ayudas para los que hacen surcos y siembran, dignificar el campo y los campesinos?

La lectura que se puede hacer es que las prioridades están, -sin decirlo-, en las elecciones de mayo. Incorporar con dinero público nuevos equipos de barrenderos, crear bancos de alimentos, mientras las tierras están sin cultivo en Barlovento, igual que en Yaiza, Adeje, Santa Cruz de Tenerife, La Oliva, etc.

En Barlovento, el huerto escolar está rodeado de un gran zarzal, y cuando hablamos en el Pleno de "mudos y mudas" del campo, el señor alcalde da el pleno por terminado. El campo es cosa del pasado. Tampoco se habla de la pérdida de población, ni de hacer el pueblo más habitable, de población y recursos, etc.

Cómo es posible que se vean papas arrugadas procedentes de Egipto o Israel en sitios como Icod de los Trigos o Barlovento, mientras las tierras productivas están cubiertas de zarzas, y nuestros ayuntamientos contratando campesinos como barrenderos.

Mientras, la señora Merkel dice adiós en Alemania, y Bolsonaro se hace con Brasil. Los acontecimientos de esta semana son preocupantes para Canarias. Angela Merkel ha jugado un papel importante en la UE durante la última década, y Alemania significa mucho en la economía de las Islas, aunque Hessen sea tres veces Canarias en población y territorio. La derrota del CDU en esta importante comarca ha sido la gota que rebosa el vaso, y Merkel tira la toalla.

Al mismo tiempo, no podemos olvidar la situación en el resto de Europa, la crisis migratoria, Italia, la Europa que quiere poner murallas, y la situación con los EEUU de Trump, que ahora gana un nuevo aliado, Brasil. Puertas y cerrojos, lecturas hacia dentro, proteccionismo local. Ahora, no a los acuerdos de París contra el cambio climático, veremos deforestarse más la Amazonia.

El control de la carne mundial estará ahora en manos de Trump y Bolsonaro, ya que EEUU y Brasil son los mayores productores mundiales de alimentos para el ganado, las proteínas con las que se alimentan tanto los rumiantes como las gallinas y cochinos en América, Europa y China. Más del 80% de la soja y el maíz.

Quinientos millones de personas controlan el 80% de los alimentos clave. Qué decir de los transgénicos, de los monopolios sobre las semillas, la producción de herbicidas químicos. ¿Cómo afectará esto a la salud y la distribución de recursos, a la agricultura y el medioambiente?

Agricultura orgánica frente a los transgénicos, agricultura sustentable frente a la convencional y el cambio climático, derechos humanos y salud frente a la aplicación de mano dura como solución a los problemas sociales. Separar el medioambiente de la producción, con la Amazonia y los transgénicos por el medio.

El modelo que presentan estos países es el del mercado y el dinero, el de metralletas contra el hambre y la pobreza en la frontera con México o en las favelas de Brasil, y de dominio de la naturaleza como si fuera una mercancía.

viernes, 26 de octubre de 2018

Los drones y el fuego

Las lluvias de octubre nos dan un respiro ante el peligro de los incendios en las cinco islas occidentales de Canarias. La cosecha contra el fuego ha sido buena, posiblemente la mejor en los últimos 30 años, tanto por el reducido número de hectáreas quemadas como por los daños producidos. No obstante, la lectura de este hecho debemos hacerla con humildad. Este éxito tiene que ver con los recursos humanos y materiales en la prevención y la extinción del fuego, pero hemos de recordar que en muchos momentos se muere de éxito.

Una parte de la cosecha se debe a los cuidados humanos, bien sean brigadas forestales, equipos de vigilancia, pastores, agricultores, excursionistas y otros colectivos que cuidan de la naturaleza, que, sin lugar a dudas, han jugado un papel positivo y a los que hay que dar la enhorabuena.

Sin embargo, existen otras causas. Recordemos cuando teníamos pirómanos en una localidad de Tenerife (Icod el Alto), hasta tres conatos al día. Aquí y ahora debemos entender que los resultados de este verano no son únicamente de cosecha propia.

Estos surcos de papel quieren hacernos reflexionar sobre asignaturas pendientes, en las que todavía queda un largo trecho por recorrer. Por ejemplo, seguimos aumentando la superficie no labrada en las medianías de Canarias. Tierras en las que antes sembrábamos cereal y papas, ahora son pastizales sin pastores, desde Fontanales hasta Tijarafe, zonas antaño de frutales, cereales y pastos, ahora cubiertos de cañeros, zarzas, helechos, granadillos, espinos, etc; antiguos campos de viña, almendros, higueras, ahora cubiertos de maleza. Solo el sur de La Palma ha perdido más del 40% de la superficie cultivada de vid en los últimos 20 años, o qué decir de Icod de los Vinos, Frontera, Artenara o Arure, campos con apenas huella campesina, con lo que ahora llaman los ingenieros combustible, territorio ideal para el fuego que ahora, en muchos casos, está sembrado de casas ocupadas por urbanitas que esperan que los helicópteros y los drones apaguen el fuego.

Aquí puede irnos igual que como les ha ido en California, Portugal o Galicia. Solo en California, ardieron este verano más de 300.000 hectáreas, miles de viviendas quemadas, pérdida de vidas humanas. Allí se utilizaron grandes equipos que han demostrado lo poco útiles que son. La prevención sigue siendo la gran asignatura pendiente tanto en California como en Canarias.

Hagamos una reflexión en voz alta, no nos vistamos con plumas ajenas, ni nos colguemos medallas que no son. Este verano ha sido fresco, ya que no hemos tenido apenas tiempo sur y, hasta finales de junio, se ha dejado notar algo de frío -como bien saben los viticultores del norte de Tenerife, que han tenido que vendimiar hasta tres semanas antes, cosechando casi un tercio menos de los kilos habituales-, y con la fortuna de que los pirómanos han estado de vacaciones.

Celebremos los buenos resultados sin descuidar que tenemos asignaturas pendientes en temas forestales, tanto en la limpieza, entresaca, retirada de combustible, pero, sobre todo, los entornos de los montes, tanto en los cultivos como la vuelta al pastoreo, asignatura esta que han mejorado en Gran Canaria con la trashumancia.

Es necesario un cambio en la filosofía ambiental. En muchos casos hemos de pagar por tareas ambientales en las que las brigadas han de mantener superficies concretas libres de combustible, sobre todo en las proximidades de zonas pobladas y vías de comunicación.

El último incendio de California debiera hacernos reflexionar sobre una asignatura pendiente en Canarias. Los drones y los helicópteros, aunque importantes, son elementos auxiliares que no sustituyen a la prevención, cosa de la que sabían mucho los campesinos en los tiempos de hacha, machete y sacho, conservando el entorno de la vivienda limpio de combustible, ahora pastos o monte.

En California no pudieron contra el fuego con los medios aéreos, tuvieron que recurrir a bomberos australianos, utilizando incluso aviones DC-10, y evacuando más de 40.000 personas.

Preparemos desde ahora la campaña para el próximo año.

viernes, 19 de octubre de 2018

Canarias y los nobeles de Economía 2018

Resulta curioso que la Academia sueca mira para los temas ambientales y reparte premios a personas que no hablan de producir más con menor coste, ni tampoco de cómo las máquinas sustituyen a las personas. Concediendo el Nobel a personas que asocian la economía con la gestión de la naturaleza, con el impacto ambiental, con la gestión de los recursos naturales, con la ética.

Estos son premios que tienen un doble sentido, pues se suelen otorgar a profesionales de la economía de un país, quienes asocian progreso con producir más, y más barato, disociando la naturaleza del aparato productivo, y aparte se otorgan en un entorno de países cuyos dirigentes han ignorado el cambio climático y sus efectos. Incluso el señor Trump niega contrapartidas económicas para frenar los aspectos más negativos sobre el clima y la naturaleza.

Los profesores William Nordhaus y Paul Romer, en su recorrido científico y profesional en las universidades de Yale y Nueva York, han diseñado modelos de crecimiento económico contando con el medio ambiente y con los retos que impone la tecnología, para lograr sociedades más equilibradas en términos de bienestar, el cambio tecnológico y el dominio de la naturaleza, las máquinas y la ética, la separación de los costes económicos y los costes ambientales.

Nodrhaus ha trabajado el concepto de la factura ambiental, desde el cual se propone que se fijen aranceles a aquellas empresas y países que contaminan más, es decir, que el mercado regule los derechos de emisión de CO2, para así controlar a empresas y países que contaminan más, aquellos que no hacen nada frente al cambio climático y son insolidarios con los temas ambientales.

Estos dos norteamericanos no nos dicen cómo producir más y más barato, sino cómo contaminar menos, incorporando modelos que valoran el peso de los costes ambientales, en un mundo en el que todos asocian los efectos del cambio climático y sus consecuencias, pero miramos para otro lado.

Nos dicen que en el año 2017 tuvimos el consumo récord de petróleo, y que más del 80% de la energía del planeta procedió de esta fuente, ya que las energías alternativas continúan en minoría.

En Canarias miramos para otro lado, aunque ahora vemos algunos molinos y paneles. Sin embargo, en nuestros supermercados, una gran parte de los productos podríamos conseguirlos aquí con menos huella de carbono. Más de sesenta millones de kilos de papas, unos 50 millones de litros de vino, qué decir de las manzanas y otras frutas de Chile, o los kiwis de Nueva Zelanda. Mientras, nuestros campos están cubiertos de maleza, y los índices de paro y pobreza revelan que el modelo productivo y ambiental tiene que mirar también para un campo descapitalizado y deshumanizado, de tal manera que hacemos una lectura de los supuestos agricultores y la edad de los mismos.

En gran parte de las islas occidentales las mejores tierras agrícolas son zarzales, cañeros, helechos, tojo, rabo de gato, etc., o bien en las orientales son aulagas y tabaibales.

No vivimos solo un despilfarro energético -como bien plantean los nobel cuando nos hablan de la huella de carbono-, aquí y ahora nos hemos alejado de la naturaleza, de la agricultura y del medio ambiente. El estómago y el sentido común nos deben hacer reflexionar. Los nobel de Economía lo hacen desde una atalaya de mayor relevancia que la nuestra.

Parece claro que hemos de separar crecimiento económico de progreso, entrando en los costes ambientales. Se impone una filosofía más solidaria con la naturaleza y con nosotros como comunidad. Que el "quien contamina paga" sea algo más que un spot publicitario. Cuestiones como la huella de carbono de los productos alimentarios, o la apuesta por los alimentos km 0 (obtenidos en nuestros entorno más cercano, con consecuencias positivas sobre el medio ambiente), no son ya el futuro, sino el presente, y suponen una gran oportunidad para defender y poner en valor los productos y la actividad agropecuaria del Archipiélago. Cuanto antes nos demos cuenta, antes pondremos en marcha líneas de trabajo y políticas en esta dirección.

Estos son unos economistas que no hablan de política monetaria, de inversión, sino que hablan de ética, de costes ambientales y de solidaridad planetaria con la humanidad. Orientemos nuestras políticas alimentarias en esta dirección.

viernes, 12 de octubre de 2018

Fuencaliente: ni campesinos, ni camareros

Cuesta comprender lo que ocurre en un territorio como La Palma, más concretamente en Fuencaliente; cómo entender que el mayor municipio turístico de la Isla pierda población. En los últimos años tiene una difícil explicación que no tengamos vinos malvasía en el Bar Parada por agotamiento de la cosecha, que gran parte de los viñedos carezcan de cuidados, o que los pinos y los matorrales rodeen gran parte de las zonas pobladas. Todos estos son indicadores de que la cultura económica y la medioambiental no miran para el territorio.

Que un municipio con más de 1.500 camas turísticas no genere empleo para sus 1.800 habitantes -a los que hemos de incorporar unas 200 ha de plátanos-, indica que tenemos un alejamiento entre trabajo y territorio. ¿Qué decir de la pérdida de más del 50 % de la superficie cultivada de viña en lo que va de siglo XXI, quedándose con unas 150 ha?

Hace falta armonizar la bandeja y la guataca. Ambas son posibles y complementarias, turismo y agricultura, paisaje y productos de la tierra.

La viña es una forma de hacer productivos suelos que tienen dificultad para otros cultivos. Es también paisaje y, lo más importante, es protección contra el fuego al tener los campos limpios de maleza, manteniendo alejados los pinos de las casas. No olvidemos que estamos ante el que fue el mayor municipio productor de vino de La Palma, exportando a Cuba hasta la primera mitad del siglo XX, y construyendo en los años 40 la mayor bodega de Canarias.

La viña es cultura del territorio, no sólo por lo dicho anteriormente, sino por la adaptación de plantas a los distintos suelos y medios, desarrollada a través de los conocimientos empíricos de los agricultores, de gran valor para optimizar recursos. De hecho, esto ocurre con la malvasía de Los Llanos Negros, que es una planta exigente en calor y humedad, cultivada de secano, dado el manejo aprendido por los agricultores, con aplicación de una gran sabiduría para conseguir una cosecha de gran calidad, lo que llamaríamos el néctar de los dioses.

Sabiduría, trabajo, ilusión, conocimientos de ayer útiles para el mañana. Este es el legado que debemos proteger.

Viña, incendios y rabo de gato. Antaño, la viña rodeaba las zonas pobladas, siendo la línea de defensa de la población en su interior. Con el abandono de las zonas altas, -las que tienen más posibilidades de cultivar ante el cambio climático-, se incrementan los matorrales y, en particular, los pinares, que rodean incluso el núcleo central del pueblo. Unido a ello, se pierde la producción de uva blanca, de gran demanda en el mercado.

En las zonas bajas, el abandono de la viña genera un espacio para la expansión de especies invasoras, en especial el rabo de gato, al mismo tiempo que genera más condiciones adversas a los agricultores que quieren mantener los cultivos ante la agresión de los depredadores (ratas, conejos, mirlos, etc.), arruinando un patrimonio productivo de años.

La viña es parte de la historia del sur de La Palma, y parte de la identidad de Fuencaliente. Una planta adaptada a suelos pobres, que consigue domesticar los malpaíses, consiguiendo producir un vino de una calidad extraordinaria, agotado este año, incluso en el Bar Parada, la mayor referencia en productos gastronómicos autóctonos, como los almendrados, y punto de encuentro para la degustación del malvasía.

Otra de las actividades económicas del municipio son algo más de 200 ha de plátano, que generan más de 300 puestos de trabajo.

Qué decir de las más de 1.500 camas turísticas, con una minoría de trabajadores locales. ¿Cómo podemos entender que un pueblo que reúne un potencial de estas características pierda población, o incluso tenga población parada? Un territorio de los más ricos de La Palma con menos de 1.800 habitantes. Tenemos un desequilibrio entre la realidad económica y lo que propone el sistema cultural, educativo y formativo, que cultiva o embrutece nuestras mentes.

Fuencaliente es un vergel con posibilidades con las que jamás contó dicho pueblo, machacado por el vulcanismo más joven de La Palma, sin un manantial que humedeciera la sed.

La explicación solo tiene una lectura cultural, de una sociedad que ha devaluado el trabajo, la naturaleza, el compromiso, estableciendo como valores mitos y leyendas que vienen del exterior, de eso que llaman globalización.

¿Cuántas calorías quemamos en una prueba de la Transvulcania? ¿Cuántas en limpiar la yerba en una fanega de viña? ¿Cuál es el valor de las uvas producidas sin agroquímicos, sólo con azufre, en Las Chamusqueras? ¿Hemos confundido valor y precio?

La naturaleza, la lucha contra el fuego, no es cosa de drones y otras máquinas, es cosa de prevención, de compromiso ambiental, cosa que hacen los campesinos.

viernes, 5 de octubre de 2018

Venezuela "saudí" o "somalí" y Gallegos

Gallegos no es sólo un territorio marcado por dos barrancos, de los más profundos de Canarias, en el que se ha mantenido una comunidad vecinal, endogámica, formando un oasis de regadío-secano, de los más importantes en el norte de La Palma (hoy tiene el mayor cultivo de ñame de Canarias), gracias a los manantiales de El Roque de Los Árboles, canalizados hace más de cien años. Además, es uno de los caseríos mejor conservados, con casas fabricadas por los indianos en la primera mitad del siglo XX, con marcada diferencia con el entorno (casas de dos plantas con teja francesa o árabe).

En Gallegos -que tuvo un molino de gofio movido con agua y un amago de trapiche azucarero en el llamado ciclo cubano de la economía española, situación que se produjo a comienzos del siglo XX ante la crisis de los canarios en Cuba-, surge ahora otra coyuntura internacional que nos hace mirar para casa y revalorizar lo pequeño, lo local, lo de aquí. He visto que hay sorribas en Gallegos, cosa que no ocurría desde hace más de 50 años. Espero que sean las nuevas semillas, que siembran un campo con más optimismo para Canarias.

Venezuela "saudí" y Gallegos. Este caserío perdió el ochenta por ciento de la población en el transcurso de 70 años, con destino mayoritario a Venezuela, pasando de unos 1.000 habitantes a unos pírricos 200. Antes de Chávez y Maduro, lo que llamábamos la "Venezuela saudí" -apariencia de riqueza y mucha farándula, sueños sin límites, imitación a los jeques del petróleo, etc.- vació Gallegos de campesinos, ante el espejismo de riqueza. Las zarzas y las tabaibas, o el monte, cubrieron las huertas de los campesinos que ahora imitaban a los jeques, mientras aquí las casas se caían.

Venezuela "somalí" y Gallegos. Parece que solo aprendemos con el estómago vacío. Una parte de las huertas las cultivan ahora los pocos que resistieron, si bien se incorporan también los nietos de la Venezuela de los dólares, que comparamos con lo más pobre de África. Ello hace que Canarias tenga la mayor comunidad de canario-venezolanos de España, unos 40.000. Aquí y ahora, hay que mirar para adentro, para las raíces como pueblo, en el que el ayer y el mañana son parte de un futuro más solidario socialmente y también ambientalmente.

En Venezuela no sembraron el petróleo, como planteaba el profesor Uslar Pietri. Y aquí, ¿estamos sembrando el turismo en Canarias?

Otro modelo es posible. Agricultura, turismo y ganadería son básicos. Una economía diversificada, con mejoras sociales, abriendo el colegio hoy cerrado, ofreciendo alimentos de la tierra, casas de turismo rural y dignificación social y económica del trabajo, separando el trigo de la paja. Las ayudas sociales para los que las necesitan, el resto trabajando, dignificando el esfuerzo, como los que cultivan ñames en Gallegos, muchos de los cuales han sido echados de la Venezuela "somalí", hija de la Venezuela "saudí", que maltrató el trabajo y el esfuerzo.

Los gallegueros de los ñames, y los que mejoran las viviendas, me dan optimismo. Otra Canarias es posible y necesaria, para unas islas y sus gentes, en una sociedad más justa y ambientalmente sostenible. ¡Enhorabuena gallegueros!

viernes, 28 de septiembre de 2018

La viña y el vino, lectura de una crisis

Solemos mirar a los políticos para responsabilizarlos de los problemas de la sociedad. Sin embargo, aquí aparece una crisis de base, en un sector que ha tenido apoyo económico, en unos casos para mejoras, bien sea espalderas, red de riego, bodegas, incorporación de profesionales, en la enología, con mejoras importantes en los vinos, además de ayudas económicas por ha cultivada (si bien, en este último aspecto, solo las reciben unas 4000 ha, es decir, aproximadamente la mitad de las ha cultivadas).

¿Alejamiento entre agricultor y campesino?

El vino ha sido una referencia básica en la sociedad, desde la misa a los rituales de las elites o el consumo por los menos afortunados. La bodega familiar y el pedazo de viña era básica en los secanos pobres, como complemento que hacía productivos los suelos más ásperos, sobre todo conos volcánicos y coladas lávicas poco evolucionadas.

La crisis la hemos fabricado entre todos, en alegato que el campo es duro y mal pagado, que no hay vacaciones, que las prestaciones sociales son peores, no admiten discusión. Sin embargo, ahora abandonamos la viña cuando menos esfuerzo requiere, como agricultura a tiempo parcial, con mejoras que hacen menos exigente el trabajo, caso de Lanzarote, La Palma, el norte de Tenerife, etc., y nos apuntamos en los deportes, y con horas de entrenamiento y esfuerzo, recorriendo montañas y barrancos, en otros casos cogemos olas, nos enfrentamos con montañas de mar. No digamos las horas que ponemos en las máquinas, bien sean de cuatro ruedas, o de pantalla plana, juegos que dañan la convivencia entre las personas, y de estas con la naturaleza que ahora queremos equilibrar corriendo por caminos de un campo sin campesinos.

Estamos ante una crisis económico-cultural con la tierra, con la cultura, con el medio ambiente, con el estómago, ignorando el entorno y la relación que tenemos como pueblo con el territorio, importando cada día más de 40 frigos de 20 toneladas de comida para las Islas, mientras el rabo de gato cubre las tierras del sur de La Palma. O no digamos cómo nuestros pueblos están rodeados de zarzas y maleza en las medianías de cinco islas, esperando que el fuego lo apaguen los drones, ya que el campo está huérfano de campesinos.

La sociedad urbana tampoco es solidaria con los campesinos, no demandamos productos de la tierra porque "son más caros". Miramos con la luz corta, comiendo en muchos casos excedente en una especie de vertedero en Canarias, como las papas a 0,20? ¿dumping social? ¿Qué decir de que una botella de vino producida en las Islas valga 11? en la bodega y cueste 60? en un hotel de la misma tierra?

¿Hay solidaridad con el campo? Es verdad que en los lineales del supermercado, los vinos de importación compiten mejor por su precio asequible que los canarios, pero hay que entender que nuestros vinos cuestan más porque valen más, ya que mantienen una sociedad, una cultura y un paisaje sin maleza, lo que protege frente a los incendios, hace productivas zonas con dificultades para otros cultivos, genera puestos de trabajo y crea un valor añadido, aportando unos productos únicos tanto para propios como extraños.

Leamos lo que ocurre en la Venezuela que fue saudí, cuando los llamaban en Miami los "indios baratos", ahora a este país solo lo podemos comparar con Somalia. No sembraron el petróleo, nosotros tampoco sembramos el turismo.

La viña requiere una cultura que mire para dentro, que dignifique la relación del hombre con naturaleza, el esfuerzo y el trabajo, en una lectura de un paisaje y un paisanaje. Una cultura con el territorio y su gente que ahora venden y trafican unos vendedores de humo, vía wifi. Una cultura que es mucho más que de usar y tirar y unos supuestos derechos sin obligaciones.

La rentabilidad media en horas nos empobrece como pueblo que plantaba árboles para la próxima generación. Cuando éramos pobres.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Icod de los Vinos o Icod de las Zarzas

En una lectura del noroeste de Tenerife, se pone de manifiesto una crisis agraria y demográfica, de un campo sin campesinos en toda la zona alta, quedando como cultivo la franja costera entre San Marcos y El Rincón en Buenavista. La zona alta, sobre todo entre el barranco de La Chaurera (San Juan de la Rambla) y Erjos, es un campo con apenas surcos, cubierto de zarzas, espinos, helechos, etc., quedando pequeños focos vivos, como la Cooperativa Las Medianías en San José y las hortalizas en Santa Bárbara, en Icod, el resto de las medianías, papas, frutales, millo, forrajeras, etc., apenas cuenta, siendo el municipio de El Tanque uno de los que menos tierras labradas tienen de todo Tenerife.

Valga como referencia Icod de los Vinos, municipio pionero en agricultura, bien de regadío, bien de secano, frutales, papas y, en particular, viña. No olvidemos que los suelos reúnen materiales volcánicos recientes, depositados por los volcanes del Teide y el Pico Viejo. Suelos poco aptos para labrar y favorables para la vid.

Crisis de valores, crisis cultural: Icod ha perdido más del 50% de las tierras cultivadas hace unos años, de tal manera que apenas quedan unas 100 ha de viña, cultivando en estos momentos menos viña que La Laguna, Tegueste, Arico, Granadilla, Santa Úrsula o La Victoria.

Crisis cultural: los niveles de paro, los requerimientos de la viña y la demanda local hacen que la crisis tenga mucho que ver con una degradación de lo local, ya que importamos más de 50 millones de litros, es decir, más de 20 litros/habitante, y un año más de 30 kg de papas por habitante. Aquí y ahora, no miremos para el surco, poniendo dinero público en supuestos puestos de trabajo, en actividades como la eliminación de rabo de gato, mientras las tierras balutas están totalmente cubiertas de penisetum cetaceum y los potenciales campesinos están pendientes de unas pagas que los alejan del campo y de una mejor gestión ambiental.

Dignificando económica y culturalmente los trabajos en la tierra, asociando tierra, trabajo y recursos públicos, penalizando las tierras balutas, favoreciendo los bancos de tierras y la adquisición de productos locales. Así es como se debe luchar contra el rabo de gato. La escuela y la formación tienen que mirar para el interior.

Es contradictorio que solo estemos pendientes de que vengan más turistas, para luego ponerles papas arrugadas de Egipto o Inglaterra. Esto pasa tanto en el mundo urbano como en el rural, llegando a servirse vino de Chile en El Amparo o en El Guincho.

Las tabaibas y el rabo de gato ahogan los parrales o las huertas sorribadas por varias generaciones ignoradas por la modernidad, acomplejadas del campo y los campesinos. ¡Qué mal leemos la cultura de ayer, que no es el pasado y la miseria, es dignidad, esfuerzo, compromiso con la tierra y con sus gentes (las galerías, los canales de agua, los molleros, las sorribas, los malpaíses cultivados, etc.)!

Los vendedores de humo a los turistas, los guías, han de tener más conocimiento del entorno, del trabajo y el compromiso de nuestra gente. Los campesinos no los podemos presentar como a los indios en la reserva, maltratando social y económicamente los productos locales, poniendo en la mesa papas y vinos de importación, mientras los agricultores y ganaderos tienen dificultades para vender su cosecha. La mesa es un fraude que degrada nuestra cultural y el compromiso con la tierra y una sociedad sostenible.

No todo tiempo pasado fue mejor. En la época predemocrática di una charla en la ermita de Santa Bárbara, invitado por los Chicaneiros, sobre las papas y la viña. En esa época los agricultores sufrían una alta marginación, que son parte de la cosecha que tenemos ahora. Dicho encuentro fue vigilado por la guardia civil por considerar que era un acto subversivo. Ahora tenemos oportunidad de hablar, pero también de sembrar campo de otra manera, hemos de poner ilusión y compromiso en que otro campo y otra sociedad son posibles.

viernes, 14 de septiembre de 2018

La Guancha: un oasis que se seca

Los que conocemos Tenerife en los últimos 50 años, tenemos una lectura difícil de dicho territorio. El pueblo de La Guancha fue un foco de participación y libertad en el norte de la isla, en torno a su casino. Teníamos un foco de luz y compromiso con la democracia. La riqueza estaba mejor distribuida, la tierra repartida, los niños tenían más escuela, y las estructuras de poder fueron menos opresoras que en el entorno, como en Icod o San Juan de la Rambla; no digamos lo que ocurría en La Orotava y los campesinos de las zonas altas (Benijos, Camino de Chasna).

Aquí se celebró un congreso sobre papas en el que participó el director del Instituto Escocés de papas, organizado por el investigador y director del CSIC en Madrid, el doctor Antonio Bello.

Aquí nació el primer sindicato agrario en Canarias, la COAG, Calle el Sol, nº 1, promovida por Rafael Jiménez, Pedro Molina, Manuel Caballero y otros. Se presentó en el Casino de la Guancha, acto en el que intervino el primer ministro de agricultura de la democracia, Jaime Lamo de Espinosa, quien debió lidiar con los problemas con las primeras importaciones de papas inglesas para consumo local.

Esta zona en esta época fue un emporio de libertad y riqueza, con muchos universitarios, con una economía mejor distribuida. El casino, a diferencia del entorno, no era elitista, como en La Orotava, San Juan de la Rambla, la Cruz Santa.

La Guancha fue pionera también en alumbramiento y canalización de agua, comparable con Arafo y Fasnia, pueblos también de riqueza repartida. Centros de producción, como la cooperativa Fuentes de La Guancha, exportaban papas tempranas para las Islas Británicas.

Contemplar las zonas de cultivo de antaño, desde Topete, Fuente La Guancha, La Canaria, Cerro Gordo, Las Palomas, da sentimiento, pues actualmente están cubiertos de maleza, desde granadillos a zarzas y helecheras. A esto hay que añadir la devaluación de las tierras de cultivo. Actualmente se vende a 1 euro el metro cuadrado, mientras que hace unos años valía entre ocho y diez (lo que pone de manifiesto que hay una diferencia entre precio y valor, donde, por ejemplo, no se tienen en cuenta costes como el de la sorriba). Se ha devaluado el trabajo de lo nuestro, mientras comemos papas cultivadas por campesinos ingleses, chipriotas, egipcios. En el año 2000 sembramos en La Guancha 382 has de papas; en el año 2016, apenas fueron 70 has.

La maleza rodea todas las cosas. El oasis se seca, todos tenemos alguna responsabilidad, desde el sistema educativo, la familia, hasta los responsables políticos, que miran para afuera y asocian el voto con pan y circo. El vecino Manolo Reyes sacó un bando en el año 2009 requiriendo a los vecinos sobre la limpieza de los entornos de las casas y vías públicas, y sobre la retirada de maleza como lucha contra el fuego. También habló de un posible banco de tierras con aporte de semillas, y los votos lo castigaron.

Necesitamos mirar para adentro, revalorizar lo nuestro. Hoy es posible cultivar y limpiar gran parte de las medianías, no solo como elemento económico, sino, sobre todo, como un recurso ambiental. No olvidemos cómo la maleza rodea numerosos caseríos. No olvidemos lo ocurrido este año en California, con incendios en los que los medios aéreos y los bomberos no han podido con ellos.

No sigamos mirando para el exterior y marginando lo pequeño, lo próximo, lo nuestro. Otra Guancha es posible, dignifiquemos nuestra cultura, nuestro paisaje.

La crisis del oasis guanchero no se debe al cambio climático, sino al cambio cultural. Está en nuestras manos cambiar las cosas y darle valor a lo que realmente lo tiene.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Papas canarias: el paro y las papas.

Estos días nos presentan como noticias dos hechos: por un lado, el crecimiento del paro en las Islas y, por el otro, la importación de papas para consumo en los primeros días de septiembre, con un alto volumen de esta última, y que en buena lógica debemos entender ya que hemos pasado de sembrar 15.000 has hace treinta años a solo unas pírricas 4.000 has este año, importando el pasado año algo más de 69.000 Tm3,, lo que supone haber perdido, solo en el cultivo de la papa, más de 10.000 puestos de trabajo. No podemos mirar solo para el sector servicios como alternativa laboral; cuando importamos papas, importamos paro y miseria social y ambiental en nuestra tierra.

El campo es posible y hoy genera calidad de vida, ya que en los pueblos han mejorado las comunicaciones, la sanidad y este año, en el caso de este cultivo, los agricultores han conseguido entre 0,40 y 0,80? por kilo (no todos podemos ser funcionarios o camareros). Además, tenemos manera de mecanizar gran parte de las faenas en el campo, el suelo no es una barrera como hace unos años, con cargas feudales con los dueños de las tierras.

Hoy hay terrenos para cultivar en las medianías húmedas, en el norte de las islas, terrenos en que los que podemos cultivar papas, cereal, legumbres,? para contribuir también a crear una barrera entre las zonas pobladas y el monte. Actualmente, miles de hectáreas cultivadas hace unos años de papas y cereal son hoy matorral, apropiado para el fuego.

Papas y paro?. Ante la crisis agraria, este año 2018 nos adelantamos importando papas de consumo en los primeros días de septiembre. La corta cosecha propia este año solo dio para cubrir el mercado de unos pocos meses, centrados entre los meses de mayo y agosto. No tenemos campesinos y sí tenemos más parados. Las papas son un cultivo que permite vivir de la tierra. Hemos hablado con numerosos agricultores que les va bien, las papas las han vendido con precios que garantizan costes, situándose, por ejemplo, en el caso de las variedades antiguas (papas de ) entre dos y tres euros.

Faltan agricultores con ilusiones y ciudadanos que valoremos comprar y dignificar la producción de la tierra. Se requiere un cambio de mentalidad que tiene que ver con un pueblo que reconozca el trabajo y el esfuerzo de nuestros campesinos, y que también entienda el autoabastecimiento como un valor, una oportunidad cultural y ambiental. Las papas inglesas exportan parados para Canarias, y además lo hace a unos precios (este año cuestan en torno a 0,80?/kilo) que para nuestros agricultores serían rentables.

Superemos la leyenda anticampo, incorporando hombre y mujeres, sin alergias al sacho, al merry, al tractor, etc, Superemos las leyendas degradantes de la papa suave.

El Consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias y algunas instituciones locales: Cabildos, Ayuntamientos, han mejorado la actitud hacia el campo, con actuaciones orientadas a reducir el coste de la semilla, los frenos a la importación cuando tenemos cosecha propia, las mejoras de Cultesa en las variedades locales, la actitud de restaurantes y hoteles hacia la producción local y últimamente los colegios demandando productos de la tierra. Otro campo es posible si cambiamos de mentalidad.

Papas de importación es igual a aumento de parados y campos cubiertos de maleza.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Icod de los Trigos: agricultura y cultura

La devaluación de lo rural, de la agricultura y la ganadería, no solo tiene que ver con los ingresos económicos de los que trabajan la tierra, sino que implica también una devaluación de la cultura rural. Hace unos años, las fiestas en los pueblos tenían dos componentes, lo religioso y lo festivo vinculado al entorno, asociando la fiesta con la cosecha, con la actividad agroganadera, y con referencias a los maestros de la tierra desde el cultivo al folclore. Había ferias con referencias a lo conseguido en el medio, con ejemplares de ganado o productos que creaban estímulos, semillas mejoradas, destreza en faenas agrícolas, etc.

Teníamos incentivos para mejorar e innovar, en tener modelos, luces que alumbraban el camino, el ayer y el mañana. La fiesta tenía mucho de lúdico, pero también de encuentro, de enriquecimiento cultural y social. Ahora, la fiesta ha homologado la geografía, la cultura local, la cantidad de decibelios, las luces, las banderas y los es. La "cultura de botellón", olvido e ignorancia de lo local , de su geografía y de su economía, desde Icod de los Trigos a Barlovento.

Icod de los Trigos es un ejemplo de libro, ya que se trata de una comarca con personalidad propia, no solo separada por los acantilados de Tigaiga y Ruiz, sino también muy vinculada al monte, a las Cañadas del Teide y al pastoreo (Casa del Queso). Además siempre ha tenido complementariedad económica con el sur, a través del intercambio de semillas y alimentos con el sotavento de la isla, la Virgen del Buen viaje, patrona de la Cruz de Tea e Icod de los Trigos, dados los vínculos de ambas zonas y los riesgos en el invierno por el transito por las Cañadas y la importancia de los arrieros y los pastores, humanizando Las Cañadas, las nevadas y los caminos de la Cruz de Fregel y La Degollada, fiesta del Tenerife interior, suspendida por Madrid en la década pasada en nombre del medioambiente, prohibiendo incluso el tránsito de ganado por Las Cañadas ante la supuesta contaminación.

Icod el Alto es de las comarcas con más personalidad en la agricultura de medianías en Canarias (papas, cereal, millo, chochos, rotación de cultivos), siendo una referencia en las papas bonitas, negras, adas de bagas , azucenas, etc. Aquí y ahora solo hacen un acto de siega con hoz dedicado a Don Diego Pérez, hoy afortunadamente el trigo lo siega una máquina, la hoz no debe ser una referencia de futuro.

Icod de los Trigos: fiesta y campesinos.

En una farándula fiestera de varios días no hay hueco para tomar como referencia los cultivos y a los maestros de la tierra. No hay tiempo para reconocer su labor, su conocimiento, su voluntad de trabajo y los aportes de sabiduría y compromiso con la cultura de lo rural, pero sobre todo el haber transmitido a una generación joven los conocimientos, la entrega, la cultura de la tierra.

En esta zona, tenemos afortunadamente unos jóvenes que siembran y cultivan parte de las tierras que enriquecen un paisaje cultivado en las medianías. Mientras tanto, el resto de la isla es un zarzal, helechal, hinojal o espinal, campo ideal para la propagación del fuego, temas que queremos resolver con drones, con hidroaviones, con burócratas tras el ordenador o bien ordeñando el móvil.

Aquí la fiesta está cargada de decibelios, luces y banderas, mirando para fuera, para una farándula en las que los Messis y Ronaldos son los ídolos, fomentando una generación antisacho, anticampo, que ha olvidado y marginado una cultura que ha sido útil en el espacio y en el tiempo, en la vida y economía de un pueblo que hoy puede hacer más productivo un territorio, generando alimentos, cuidando el medioambiente, pero sobre todo, dignificando una comunidad con su entorno, con su salud, con su paisaje y paisanaje, dignificando social y culturalmente a los icodalteros con su paisaje y con su tierra.

Las fiestas y la dignificación del campo son posibles, hagamos un homenaje a los maestros de la tierra, que mantienen variedades de papas locales, mejorando, haciendo rotación, y cuidando, como de hecho ocurre con el trigo de barbilla, que tanto luchó por mejorar el maestro Pedro Molina.

Hagamos un acto de encuentro y solidaridad con los maestros de la tierra, y con los brillantes alumnos olvidados por los urbanitos y urbanitas de Icod de los Trigos.

Un abrazo, campesinos

viernes, 20 de julio de 2018

San Benito: algo más que una romería (y II)

El marco sociohistórico en el que nace la romería de San Benito era muy distinto al actual. En aquel tiempo eran totalmente entendibles las relaciones cercanas entre agricultores, ganaderos y el resto de la población. El obispo Domingo Pérez Cáceres era amigo de los ganaderos que tenían las vacas frente al Obispado, los conocía con sus nombres y apellidos. También existía relación estrecha entre los artesanos, entre empresarios y comerciantes, entre Iglesia y mundo rural. Había un entendimiento lógico, razonable, en una sociedad en la que no había una polarización entre lo urbano y lo rural, como la que tenemos en estos momentos.

En La Laguna y San Benito actuales, indudablemente tenemos más coches, más consumo. Vivimos trabajando con menos sacrificios y menos penurias que las que tenía una parte de la población hace 70 años. Pero hemos roto una sociedad, y la duda que se plantea es cómo armonizar el territorio y su gente.

Hay una ruptura entre el mundo rural y el urbano, con una agresividad que parte desde el segundo hacia el primero, en la que, entre otras cosas, no hay un lugar donde tener las vacas, no hay lugar para los ganaderos, no hay lugar para que cante un gallo de madrugada en la mayor parte de zonas de La Laguna y de Canarias.

Hay una ruptura en un planteamiento urbanita, anacrónico, porque la modernidad, el progreso, no puede estar reñido con el mundo rural. Creo que tenemos que plantearnos desde la escuela y los medios de comunicación, una sociedad que armonice, que acerque lo rural y lo urbano, que dignifique lo rural, que no es sinónimo de un pasado anacrónico, sino que es parte de un presente y un futuro.

Por ejemplo, las vacas, el estiércol, la carne, la leche, las seguimos necesitando. No podemos entender ahora que haya una agricultura ecológica sin ganadería, por eso es encomiable que sea La Laguna el mayor municipio agroganadero de Canarias.

En este momento solo tiene más vacas que La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria o Agüimes, siendo la ciudad de los adelantados la tercera en cabaña bovina. Pero es el primero en ganaderos con vacas que comen pasto de la tierra, y en la relación entre agricultura y ganadería seguimos teniendo un sector muy importante.

Y aquí cabe el tema del arrastre, el tema de los planteamientos que se están haciendo desde una lectura urbana desfasada, en la que consideran que hay maltrato animal cuando practican el arrastre o cuando tiran de una carreta. Hay que decir que no hay maltrato animal, que eso es parte de la domesticación y del manejo que hacen los ganaderos de sus animales, y que es un deporte, que es normal que los ganaderos presenten en sociedad su mundo, su cultura, su economía, su relación con esto. Los que cuidan los animales con sol, viento y granizo, tienen derecho a la fiesta con sus animales.

Por lo tanto, nosotros tenemos que felicitar a los muchachos que, en vez de comprarse una moto, se compran una yunta de vacas, y participan con los ganaderos en las fiestas de nuestros pueblos, mostrando a los pequeños que la leche no viene de la nevera, y que las vacas son de verdad y no de cartón.

No es casual que sea La Laguna la que tenga más del 40 % de las vacas de Tenerife, por lo que creemos que hay que hacer un esfuerzo de acercamiento entre los ganaderos y la sociedad urbana, no para volver a poner las vacas en la calle San Agustín, pero sí para practicar la tolerancia, ya que no puede ser que en estos momentos se denuncie como maltrato animal el narigón de una vaca o un toro, un animal que pesa 400 o 500 kilos, y sin embargo, veamos con naturalidad que nuestros jóvenes se pongan un piercing en la nariz.

No es vendible, ni entendible, que en un país como Holanda, haya un millón de vacas en 7.000 Km2, y que aquí en Canarias tengamos menos de 40.000, que en muchos casos están denunciadas y en conflicto con las leyes. Por lo tanto, las leyes tienen que adaptarse a esta realidad.

Esto no es una competencia municipal, pero si entiendo que el Ayuntamiento de La Laguna está trabajando en este momento, con su nuevo Planeamiento, tratando de gestionar, e acercar que en Canarias un gallo pueda cantar de madrugada y que no sea denunciado, que no queramos a las vacas en la Mesa Mota o en Lomo Largo, y que las estemos, de alguna manera, denunciando en nombre de unas leyes que hemos hecho totalmente desfasadas.

Por lo tanto, este planteamiento de San Benito, este acto religioso y festivo, también ha de ser de lucha y de reivindicación. Honremos a Pedro Molina, que nos dejó como compromiso la potenciación, la dignificación social y económica del mundo rural en armonía con el urbano, que son totalmente compatibles, y que no se puede entender un futuro de esta tierra separando ambos mundos.

Si hoy hay vacas en Santander o en Asturias, junto a los centros culturales o los centros urbanos, aquí también pueden haber vacas, y tenemos que defender que las haya, que se acerquen los jóvenes al mundo rural, y que las tierras abandonadas se puedan volver a cultivar o a pastar, y que se potencie que haya un acercamiento entre los recursos naturales, es decir, nuestro suelo, nuestra agua, nuestra agricultura y nuestros jóvenes.

Esta imagen es la que tenemos que rescatar, incorporar, dignificar en eso que se le atañe a San Benito, en los conventos, en la Edad Media, como el tema agrario, el tema del acercamiento entre el ser humano y el manejo de la tierra, el ser humano y la agricultura y la ganadería, que eran elementos básicos ayer y lo siguen siendo hoy. Pues en palabras de Pedro Molina: "El mejor cuidador de la tierra es el que la cultiva".

En esta Laguna del siglo XXI en la que nos toca vivir, una ciudad Patrimonio de la Humanidad, necesitamos ver cómo acercamos los jóvenes al campo, a la ganadería, a la economía y a la naturaleza, y eso es posible si hacemos una labor para dignificar el mundo rural económica, social y culturalmente.

Creemos que, en ese marco, el ayuntamiento está trabajando y está valorando que en el nuevo planeamiento que tengamos, tienda puentes entre lo urbano y lo rural, se acerquen no solo físicamente, -puesto que eso es un hecho que ocurre ya-, sino que no sigamos utilizando la cinta métrica para estar excluyendo, denunciando, judicializando la vida de nuestros ganaderos y nuestros agricultores. Necesitamos que la cinta de medir se aplique con criterios de un país como Holanda, no con criterios burocráticos, que en muchos casos están para separar, alejar, pleitear y crear conflictos con nuestros jóvenes, con nuestros ganaderos, con nuestros campesinos.

No esperemos a otra crisis como la de 1948 para tomar medidas. Hay que volver a labrar gran parte de la tierra, y volver a entrar en las mentes y los corazones de muchos de nuestros jóvenes, y de los menos jóvenes, sobre el mundo rural, su dignificación, su economía y su paisaje, como parte que ha sido de La Laguna, de esa que hemos estado comentando, en la que convivía lo rural y lo urbano sin tensión.

Dignifiquemos lo rural, lo tradicional, que también siembra y cosecha un mañana más sostenible social y ambientalmente.

viernes, 13 de julio de 2018

San Benito: algo más que una romería (I)

En el año 1948 nace una romería ante una situación de sequía, cosa habitual en la historia de las Islas, no solo antes, los temas de escasez de agua y las invasiones de langostas. El año siguiente mejora la pluviometría, pero la romería vuelve a salir a las calles de La Laguna, y desde entonces han transcurrido 70 romerías contando con la que ha tenido lugar el pasado domingo.

Debemos hacer una lectura: la romería se instituyó no solo por razones religiosas y festivas, que han sido la proa de una nave cargada de tripulantes que viajaban, y hacen de timonel, también se creó en la defensa de otros valores, ante la agresión hacia lo tradicional en una sociedad que comienza a confundir progreso con alejarse del mundo rural. El estómago se hace dependiente del exterior y aquí las vacas, las lecheras, el campo y lo sano y natural se ven desplazados por la comercialización, las tierras de cultivo como solar, los alegatos sobre excedentes agrarios en el mundo, los campesinos como algo del pasado, los procesos de urbanización, la cultura urbana, la ruptura de la escuela con el entorno, etc.

Aquí, en la zona de San Benito, nace una trilladora en defensa de los ganaderos, la Cooperativa de La Candelaria. Posteriormente, con Pedro Molina, nacen otros proyectos como la defensa de la vaca del país, la Asociación de Ganaderos de Tenerife (Agate), el impulso del arrastre, y otras mejoras para el agro, como la fábrica de pienso y Teisol. Esta última, la quesería, surge en la lucha por parar los planteamientos urbanitas, que han expulsado las cuadras ganaderas no solo del ámbito urbano, sino también del mundo rural. Aquí se logran parar algunos desahucios.

La romería ha sido también un freno a las pituitarias finas de los urbanitas. Mitad fiesta, mitad reivindicación ganadera.

Este año 1948 se conoció en toda Canarias como "el año de la sequía", por tanto la romería de San Benito nace en medio de una gran crisis pluviométrica, durante la cual, entre otros casos, barcos aljibe llevaron agua para beber a las islas de Fuerteventura, Lanzarote y El Hierro.

También la romería nace en una situación social en la que existía una crisis no pluviométrica, sino política, en la que había un nivel de penuria importante. No olvidemos las historias del racionamiento, del estraperlo, del supuesto trigo y millo de Argentina que Franco negoció con Perón.

La visita de Evita el año anterior a Canarias prometiendo a García Escámez (que era el que supuestamente gestionaba la economía de las Islas en esos momentos) maíz y trigo de Argentina, en el que vinieron más gorgojos, en algunos casos, que granos para nuestras islas. No olvidemos que estaba el plan Marshall en Europa, y Franco buscaba un aliado para la situación de miseria que estaba viviendo el pueblo español, y que en Canarias dicha miseria se agravaba con la sequía.

Estamos en un contexto -el año 1948- muy duro para las Islas. Estaban saliendo de Canarias hacia América numerosos jóvenes huyendo del hambre y la penuria.

La romería se instaura en el mayor municipio agroganadero de Canarias, en el que si bien es verdad que ese año no llovió, en esos momentos La Laguna disponía de aportes hídricos de algunas galerías como la del Valle de Güímar, Río Portezuelo o Araca. Esto hizo que el municipio fuera uno de los más ricos, precisamente con el regadío, aunque esto no cubrió las necesidades, ya que se había perdido gran parte de la cosecha de cereales.

Estamos en una fiesta con tradición agroganadera y con un impacto importante en la situación económica. En un territorio que había quedado huérfano del plan Marshall, y en el que Franco había acordado con Perón exportar españoles -hasta 400.000 inmigrantes- a Argentina como alternativa a la crisis que vivía la economía española.

Por ello, situar a San Benito en un contexto social, en el que la vida y la convivencia que tenían los laguneros era totalmente diferente de la que hay en este momento, y eso es un déficit que tenemos que corregir. Es decir, en esa época era un municipio en el que podía haber problemas de clases sociales, pero no había una diferencia marcada entre lo urbano y lo rural, ambos mundos convivían, y era lícito y era entendible que tuviéramos en esa época vacas en la calle Maya, o en la calle San Agustín a 20 metros del Obispado, y que era también totalmente entendible que las vacas movían carretas con estiércol o con pastos para el ganado en las distintas calles de La Laguna.

viernes, 22 de junio de 2018

¿Vacas protegidas?

Leemos con preocupación algunos comentarios sobre el maltrato animal y las vacas, en los que los ¿protectores? plantean cómo hemos de tratar a las vacas, con argumentos teóricos, alejados del mundo agroganadero, con una cultura urbana en la que se asocia la ganadería con las mascotas, en una "humanización" animalista que ignora las relaciones entre las vacas y la ganadería. Quien mejor cuida a las vacas son los ganaderos, que, exceptuando casos aislados, ponen un gran esfuerzo en cuidarlas y mimarlas.

No es justo asociar el arrastre con maltratadores, idealizando la vida de los animales, como un recorrido sin trabajo ni compromiso. La carreta, la rastra, el arigón, lo asociamos con maltrato y tortura, olvidando que manejar animales como las vacas requiere que los ganaderos domestiquen, disciplinen, que nuestros jóvenes aprendan con las novillas como manejarlas.

El arrastre es un deporte que familiariza al ganadero con los animales, algo básico en la actividad ganadera, ya que necesitamos la domesticación, no sólo como elemento básico para trabajar, labrar, sino como actividad económica básica, dada la demanda que tenemos de productos ganaderos (leche, carne, estiércol, limpieza de maleza en el medio rural, pastoreo, actividades complementarias).

Aquí y ahora, tenemos gran parte de las Islas cubiertas de maleza, mientras que una vaca demanda al año más de 20 Tn de hierba. Nuestros ganaderos son trabajadores ambientales que nos protegen de los incendios con su actividad, y, en consecuencia, no sólo son cuidadores de la naturaleza, sino que nos aportan alimentos frescos y abonos, para una agricultura con menos químicos y más naturaleza con el aporte de estiércol, vacas y cultura.

En unos años se ha implantado en las Islas una cultura urbana que ignora las relaciones de nuestro pueblo con la naturaleza. Hace apenas 60 años teníamos vacas en la calle San Agustín, a sólo 20 metros de distancia del Obispado, o qué decir de las cabras de Pepe Monagas en las azoteas de las casas. El ganado era la calefacción central en numerosas viviendas de la España continental, y tantos otros sitios. En La Laguna, la calle Maya tenía varias vaquerías o el señor Mateo, junto a la Escuela de Magisterio. En cambio ahora, convertimos en clandestinos a los ganaderos en las laderas de San Roque o la Mesa Mota.

Nos preocupan los pocos jóvenes que aún van a la fiesta con sus vacas, que dignifican ser ganadero, que compran y cuidan una yunta en vez de comprar una moto, se sacrifican con sus animales, los cuidan y miman. En realidad, son una referencia de un mundo rural ignorado y maltratado en nuestra cultura. Ahora los urbanitas del WhatsApp los asocian a maltratadores, o las administraciones les piden que las vacas las lleven en "taxi" a las romerías, dados los sistemas de transporte que les piden, con instalaciones propias del transporte en el continente (tanto plataforma como toldo, aislamientos, etc.). No olvidemos que aquí las distancias no son más de unos kilómetros, y hasta ahora nuestros ganaderos han gestionado el transporte sin problema.

En pocas palabras, no sembremos más problemas a los heroicos ganaderos que cuidan la mermada cabaña que aun sobrevive, que tenemos que cuidar y mimar por una sociedad menos dependiente y solidaria, social y ambientalmente. Cuidemos a los ganaderos como patrimonio social y ambiental. Las vacas también son medio ambiente.

Aquí y ahora, las vacas no han de estar más lejos que los humanos que en Santander o en Holanda. La cinta métrica es la misma, los medidores son diferentes, en una cultura anti campo, anti naturaleza, y posiblemente alejada del sentido común. Con el sistema holandés tendríamos en Canarias más de un millón de vacas, y aquí y ahora tenemos en la seudo clandestinidad menos de 40.000 que aún subsisten en las Islas. Seamos más europeos también con las vacas.

viernes, 15 de junio de 2018

Canarias y el REA

Nos parece preocupante la situación que se está produciendo actualmente con la parte positiva del Régimen Específico de Abastecimiento, el REA (la que permite importar insumos para agricultores y ganaderos, como la papa de semilla o el alimento animal, y no la de productos como la carne o el queso importados con subvención, con efectos negativos). Con toda la razón del mundo, nuestros ganaderos lo han defendido, desde la perspectiva de que estas ayudas de la UE hagan competitiva la actividad ganadera en las Islas, dadas las dificultades que impone la geografía para el desarrollo de esta actividad: pastos, topografía, insularidad, atomización impuesta por el territorio, etc., etc.

Pedro Molina (qdep), y otros ganaderos, lucharon por conseguir una prestación económica que acercara los costes de producción en las Islas a otros territorios comunitarios. Las autoridades europeas le pusieron nombre y apellidos, metiendo dentro del REA recursos económicos para alimentar de manera complementaria nuestra ganadería, conjuntamente con otros apoyos más discutibles, dirigidos a financiar la importación de productos lácteos y cárnicos de la UE, o de terceros países con arancel cero. En cualquier caso, el apoyo para importar forrajes y cereales para la alimentación animal ha contribuido a que tengamos una respetable actividad ganadera en las Islas, que aporta una importante partida en carne, leche, huevos…, actividad que propicia que tengamos una cabaña que nos hace menos dependientes del exterior, que anima a la agricultura con aporte de materia orgánica para nuestros campos, no siendo menos importante el papel que juega la ganadería en el poblamiento del interior de las Islas, siendo en muchos casos gestores del medio rural, cuando participamos en la estabulación y el pastoreo, algo básico en la prevención de incendios forestales.

El problema principal con la importación apoyada vía REA es que, en apenas cinco meses del año, se ha consumido el total del presupuesto destinado anualmente a reducir el precio al ganadero de productos como la alfalfa, el raigrás, el millo o la avena, lo que puede suponer una fuerte subida de los precios del alimento a partir de ahora. Las razones tienen que ver con procesos de acaparamiento, insolidaridad y un mal uso de la ayuda.

Espero que el Gobierno de Canarias ponga orden en el tema, es decir, que las ayudas lleguen a todos los ganaderos de manera proporcional a la actividad que realizan, y que estas no se queden en manos de "espabilados", como leemos en la prensa.

Queremos que las autoridades comunitarias y las canarias velen porque dicho instrumento y su aplicación siga cumpliendo con un papel social de solidaridad con un territorio poco afortunado para la ganadería; que entiendan que hemos de castigar todo tipo de fraude o adulteración de un compromiso solidario con un territorio y un pueblo agradecido. Con tal modelo, que ha favorecido la potenciación de la cabaña ganadera en Canarias, haciéndonos menos dependientes del exterior, fomentando y anclando en el Archipiélago una cultura del ayer comprometida con el futuro, como de hecho ponen de manifiesto las granjas de gallinas, cerdos, pollos, cabras y vacunos, etc., qué decir del queso, huevos, leche, etc.

La incorporación de jóvenes a la ganadería es otra lectura que tenemos que hacer. La nueva ley del suelo, la potenciación y diversificación de la agricultura ecológica, tienen que ver con la actividad ganadera. La sostenibilidad de una agricultura más solidaria con el medioambiente requiere ganaderos, pastores y agricultores. La alimentación de la ganadería también demanda pastos y forrajes de nuestro medio rural, cama para los animales de nuestros montes, a la que hemos de incorporar tanto ramas verdes como pastos en entornos forestales, como la limpieza y pastoreo en los cortafuegos.

Los fríos y duros datos de lo ocurrido en el presente año requieren una intervención de los responsables políticos, que corten tal situación con solidaridad y transferencia. Espero que tal tema lo resolvamos en casa, por el bien de la sociedad canaria, y por la solvencia de un pueblo serio, que hace un buen uso de los recursos públicos.

viernes, 8 de junio de 2018

Agua y recursos en Tenerife (y II)

Ese día se produjo un rico debate sobre el emplazamiento de la depuradora que el Cabildo va a instalar en la comarca y sobre la mejor tecnología aplicable (sobre la que el Consejo Insular de Aguas, en colaboración con la ULL, han determinado que la más eficiente sería la de sistema MBR). Tenemos una lectura que genera dudas para un sector de la población, y tiene que ver con una historia poco afortunada con las depuradoras que hemos puesto en la Isla, que han funcionado mal, ya que el 90% de las instaladas no han sido operativas. Por otra parte, tenemos dificultades para asociar la dimensión que debería tener la nueva instalación en relación al agua a tratar en los núcleos urbanos de la Isla Baja. En su día, pusimos en marcha el Bolico, los Carrizales y Masca, que cuentan con sistemas adaptados a núcleos pequeños en zonas poco pobladas, pero que no se pueden reproducir en zonas más pobladas, que demandan una superficie lagunar y un modelo técnico para una población que supera los 10.000 habitantes, y la dificultad que genera un volumen de aguas estancadas en las proximidades de la población (mosquitos, costes de mantenimiento, estaciones para uso agrario, etc., etc.).

No hay duda de que la instalación de dicha depuradora será favorable, tanto por aspectos sanitarios, como por el aporte de agua a la agricultura de la zona, ya que hemos de regar no sólo la sequía pluviométrica, sino también la sequía de ideas en una isla que apenas utiliza el 20% de las aguas urbanas, y que aquí y ahora podemos mejorar la calidad del agua de riego, al aportar las de consumo humano, de mejor calidad, mezclando ambas.

Estamos en tiempos de reflexionar sobre un modelo más sostenible de gestión del agua, tanto en la depuración, como en la distribución del agua de galerías en las medianías para uso de la población y el agro, regando la zona costera con aguas depuradas y desaladas. No olvidemos que las galerías de Tenerife han mermado, donde en 1970 manaban más de 6.000 litros/segundo, en la actualidad solo quedan poco más de 2.500 litros/segundo.

Los tiempos nos obligan, tenemos que hacer otra lectura de nuestros recursos, separando dicho tema de la política. Atrás quedan los tiempos en los que construíamos hasta 10 metros de galería al día, y de estas manaban más de 200 Hm3/año. Ahora tenemos menos agua y de peor calidad.

No hagan campaña electoral con los problemas del agua. La tecnología y el buen uso han de ser la prioridad, el debate social sobre el uso del agua, agricultura, turismo, autoabastecimiento, cultivos de exportación, cabría en un contexto social. Sin embargo, ahora estamos poniendo en juego una instalación importante, planteando el "dónde", distancia a mi casa, o si se la podemos poner al vecino.

La zona y sus características, bombeo a la balsa de Taco, emisario para la salmuera, reúne una serie de aspectos favorables para instalar la depuradora allí. Pongámosla en el lugar más adecuado tecnológicamente, con el máximo de garantías sanitarias y ambientales. Las depuradoras son una necesidad, no son una opción.

viernes, 25 de mayo de 2018

Agua y recursos en Tenerife (I)

Parece que los hechos nos están obligando a hacer otra lectura del uso de los recursos, ya que, hasta hace poco, la isla picuda olvidaba la problemática mundial del agua. Aquí y ahora miramos para el Teide y asociamos que las nevadas mantenían unos caudales que nos alejaban de los problemas. Pocos asociaban el agua al esfuerzo que se ha hecho por varias generaciones, que habían perforado más de 1.600 km de galerías y pozos, a los que se les daba una mala prensa, asociados con la especulación.

Agua que no solo es un bien limitado del que consumíamos en las zonas urbanas, próximo al 50% de lo que manaba de las galerías y manantiales, o lo que elevábamos de los pozos, a los que estamos aportando agua desalada con petróleo en cifras respetables.

La Isla Baja es un ejemplo de libro. Mientras hay un déficit entre lo que demanda la agricultura y la población en relación a los caudales disponibles, se establece una polémica por el dónde ubican la depuradora, ya que este pequeño territorio está dividido en 3 municipios.

Y sin embargo, se obvia que lo fundamental, en este caso, es la necesaria depuración y la reutilización de algo más de un millón de m3 de agua que ahora se vierte al mar o al acuífero sin depurar -como hacemos en gran parte de la Isla-; no olvidemos que de los más de 60 millones de m3 de consumo urbano, apenas reutilizamos 12. Esta situación no ha evolucionado en los últimos 15 años, estancada, con el riego en Las Galletas, con aguas depuradas en Santa Cruz, Adeje y Arona. Atrás quedó la época en la que éramos pioneros tanto de las Islas como de todos los territorios al sur de los Pirineos.

Aquí y ahora sufrimos un síndrome relacionado con la división municipal del territorio, y con la posibilidad de verter al volcán (pozo negro), ya que las más de 50 depuradoras construidas con dinero público en la Isla durante los años 80, apenas han funcionado porque no se construyó el alcantarillado, entre otras cosas porque de tales obras no "manaban" votos. Ahora, los hechos nos obligan a hacer una nueva lectura, ya que no nos podemos permitir continuar contaminando con las aguas sin depurar, no sólo por las leyes europeas, sino por sentido común.

Estamos derrochando entre el 8% y el 10 % del agua que demanda la agricultura en una de las comarcas que produce la décima parte de los plátanos de toda Canarias. Un territorio en el que la agricultura significa más del 30% de los puestos de trabajo.

La reunión mantenida por agricultores, el día 22 de mayo en Buenavista, pone de manifiesto que la mayor preocupación es cómo gestionar mejor un recurso que ahora es un residuo, y cómo incorporar una tecnología que dé garantías en una obra que supere las miserias de la política local, que han frenado y empobrecido el desarrollo de esta zona en los últimos años. Un mejor uso del líquido elemento, entendiendo que el Cabildo es quien pone los recursos económicos para una obra vital en la Isla Baja, que mejora de manera significativa aspectos básicos para la salud de la zona, cortar contenciosos en obras clave en la canalización del alcantarillado, incorporando las mismas al complejo sistema que funciona en torno a una planta de desalación y bombeo con el embalse de la montaña de Taco.

COAG-UPA-ASAGA. Los tres sindicatos agrarios con presencia en la comarca y los agricultores de la zona entienden que los aspectos sanitarios y el interés agrícola son prioritarios, ya que la comarca demanda más de 12 hm3 para regar algo más de 1.000 ha cultivadas en la zona.

Las galerías pierden cantidad y calidad, que ahora se mantiene con el complemento de una desaladora que aporta unos 4.000 m3/día, a la que se le añadirán unos 2.000 m3/día de aguas depuradas, cuando empiece a funcionar la depuradora, y aun así no se cubre el déficit de la zona, habrá que mejorarlo con otros aportes.

No es posible seguir dilatando la toma de decisiones en la zona para que el sector agrario tenga garantizada agua en cantidad y calidad suficiente. Se requiere dialogo y consenso, pero también un compromiso con aquellos que producen alimentos. Las tecnologías a aplicar deben ser compatibles con el respeto medioambiental y fiables, e igualmente permitir un aumento del caudal de agua que se ajuste a lo que necesita el sector agrario.

El próximo día 29 de este mes habrá un nuevo encuentro de agricultores, y esperemos que sirva para continuar dando pasos en la incorporación de infraestructuras y toma de decisiones que mejoren las condiciones de los productores de la comarca.